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a machocracia gana en Bolivia. Durby Blanco Bravo fue atacada por sus declaraciones. Especialmente por muchos machos, bravos, y cómodos, quienes desde la comodidad de su digitalizada vida las estigmatizaron y pusieron el grito al cielo por lo que dijo.

La viceministra (AI) de Igualdad de Oportunidades, Descolonización y Despatriarcalización Blanco Bravo, dijo que no quería tener hijos porque no le iban a dejar cumplir sus sueños.

Muchos dijeron que la polémica no radica en su opinión, sino que al ser ella la encargada de la despatriarcalización y la igualdad de oportunidades es incomprensible catalogar que el hecho de tener hijos es un impedimento para obtener el éxito personal.

Llama la atención que las declaraciones de Durby, hayan sido examinadas bajo microscopio y denostadas ad nauseam.

Ojo, hay mujeres para quienes los hijos son su mayor motivación, y otras que prefieren enfocarse solo en sí mismas. Ambas posturas son respetables. ¿Pero qué pasa con la paternidad, ahora que andamos cerca al día del padre? Pregunté a un amigo que es padre. Y me respondió:

“¿La vida resultaría más fácil sin hijos? Desde mi experiencia podría decir que sí. El no tenerlos, por decisión o situación, te permite enfocar la totalidad de tu tiempo en lo laboral. A la larga, el rédito económico es indudablemente superior. La responsabilidad de criar, formar, educar a un hijo es gigante y si decides ser un padre/madre presente, es un juego de malabares entre lo laboral y familiar. La mayor parte de tus ingresos se van a ir a pagar alimentación, ropa, medicamentos, educación, y varios etcéteras. El margen de ahorro es muy limitado. En mi caso, con horario flexible, y que puedo salir de mi oficina, soy requerido para llevar, buscar, llevar tareas olvidadas, acompañar al médico y más ¿Afecta esto a mi tema laboral? Absolutamente sí. Son horas y horas acumuladas de tiempo que le estoy quitando a mi trabajo para atender a mis hijos. No reniego de ello, porque nadie me obligó a tenerlos, y atenderlos de esta forma es lo correcto.

Hay una creencia que las mujeres que deciden no tener hijos, van a arrepentirse cuando lleguen sus años no fértiles, probablemente sí y no, aunque ese es otro tema. Pero estoy convencido que es posible vivir una vida plena y feliz sin hijos. No hay verdades escritas en piedra y tal vez las ventajas y desventajas se relativizan con el tiempo y la salud que tienes cada momento”.

Otro amigo prefirió no ser padre. Y vive feliz con esa decisión. Enfocado en su trabajo y sus logros personales. Y en este maravilloso caos que es el corazón de un ser humano, no alcanzan los razonamientos para saber por qué alguien decidió ser o no ser padre o madre de familia.

Hay quienes son padres y nadie los cuestiona. Y están los que han decidido no tener familia. Y nadie los cuestiona.

Entonces, ¿por qué cuestionar sobre la maternidad ajena? ¿Por qué es más fácil lapidar a una mujer? Peor aún, cuando habla libremente de la no-maternidad. Tal vez algún día, en este país donde la testosterona opina más rápido que el cerebro, entendamos que la maternidad no es un examen de ciudadanía ni la paternidad una medalla automática. Mientras tanto, seguiremos celebrando el Día del Padre con ternura.

Porque en Bolivia, al parecer, no escandaliza el machismo: escandaliza que una mujer se atreva a no obedecerlo. Feliz Día del Padre… y larga vida a esta machocracia, tan puntual para juzgar mujeres y tan generosa para absolver hombres.

Mónica Briançon Messinger es periodista.

El presente artículo de opinión es de responsabilidad de la autora y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.