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egún afirmación del exministro socialista de Educación español José María Maravall, en una entrevista publicada en el diario español El País: “Puede que la democracia produzca frustración porque promete mucho y luego lo que puede entregar depende de los recursos disponibles”.

De tal modo que se podría interpretar que la gente, en democracia, espera milagros. Es por eso por lo que se ciernen muchas críticas, no solo a la administración del Estado del país, sino incluso a su servicio exterior también; porque, después de ochos meses transcurridos ya desde la toma de posesión del nuevo Gobierno, las embajadas bolivianas en otros países continúan sin tener nombrados a sus embajadores titulares, en flagrante violación de las normas diplomáticas del país. Debido a ello, podría suponerse que el rostro de Bolivia ante el mundo está ausente y, obviamente, tanto los acuerdos comerciales como los temas migratorios y los derechos humanos se han quedado sin voz a la vez que los compatriotas desatendidos.

El presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, planteó que era necesario modificar leyes y no limitarse únicamente a realizar despidos administrativos, tal vez la implantación de una nueva reestructuración de la Administración Pública del país sea su mayor desafío político, hecho que clama la ciudadanía.

Sin embargo, y respondiendo a esta perspectiva, el canciller Fernando Aramayo, habló de una reingeniería aplicada al servicio exterior que ha permitido conseguir un ahorro mensual de 344.000 dólares mediante la reorganización de las representaciones diplomáticas y consulares, sin que ello pueda perjudicar o afectar, tanto de forma directa o ya bien indirecta, a las relaciones internacionales y, consecuentemente tampoco, a la atención de los ciudadanos bolivianos residentes en el exterior del país.

Siguiendo esta instructiva, en la Embajada de Bolivia en España, el personal se ha reducido de doce funcionarios a tan solo uno. Leydi Urquidi, encargada de la Embajada, en una conversación distendida, en Madrid, detalló cómo se las ingenia para responder a todos los requerimientos en los plazos establecidos. Precisamente la clave de su eficacia se debe a su conocimiento, desde los puestos inferiores, de todo el entramado del funcionamiento de las distintas secciones del cuerpo diplomático, además y, paralelamente, de su encomiable pasión y carisma para el desarrollo de la misión encomendada.

Leydi Urquidi realiza un enorme trabajo en Madrid. Tal es así que sostiene que, a lo largo de este año en curso se consiguió avanzar más que en otras gestiones emprendidas con anterioridad. Con ello, desmiente la idea de que las embajadas no están cumpliendo su misión diplomática, que las críticas de los grupos opositores buscan desprestigiar al Gobierno legalmente constituido, con la única y aparente finalidad de ganar protagonismo político.

La joven diplomática de la generación “milenial” llega a España como su primer destino laboral fuera del país en el servicio. Su carrera diplomática se inició, precozmente, en la Cancillería de la ciudad de La Paz, donde inicialmente apoyó al conserje y, posteriormente fue auxiliar de la secretaría. Poco a poco fue escalando las diferentes secciones de la Cancillería y, al mismo tiempo que se formaba académicamente en la Escuela Diplomática de Bolivia. Al margen de los escasos recursos, atiende una amplia agenda diplomática, cultural y social con sencillez y empatía. Asimismo, a pesar de la congoja que revela su rostro, por las insuficiencias al margen de su alcance, pone a los pies de su nación la dulzura, el amor y los honores que merece.

El 6 de agosto, 201 Aniversario de la Independencia de Bolivia, se colocará una ofrenda floral en el monumento Libertador Simón Bolívar, en el denominado Parque del Oeste, en el barrio madrileño de la Moncloa; paralelamente se realizarán otros actos, como la iluminación con los colores patrios en un lugar emblemático de la ciudad; además, se homenajeará al poeta y periodista boliviano Pedro Shimose, una de las voces más reconocidas de la actual lírica latinoamericana.

Al final de la conversación en aquella mañana respetuosa, y luego de participar en otros eventos de jóvenes bolivianos emprendedores de negocios en Madrid, la joven abogada dibujó una suave sonrisa, levantó la cabeza y, satisfecha, escuchó la gente que la rodeaba.

Juan Burgos Barrero es periodista investigador.

El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.