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a masacre perpetrada en San Matías entre el miércoles y jueves habría tenido una vía de escape para los autores de cinco acribillamientos: la huida en una avioneta que esta vez no traficaba cocaína desde Bolivia, sino a los asesinos contratados para ejecutar inicialmente al propietario de la hacienda Campo Nuevo, Johnny Arce, quien ahora se encuentra desaparecido.

La nueva hipótesis, informada por el diario El Deber, apunta a que los sicarios que ejecutaron la masacre en una hacienda y posteriormente emboscaron a una patrulla policial habrían huido de Bolivia en una avioneta que fue interceptada el viernes por la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) en el estado de Mato Grosso do Sul.

De hecho, la Policía de Santa Cruz informó el viernes que en un patrullaje aéreo se estableció la existencia de una pista clandestina en la comunidad Ascensión de la Frontera, en la jurisdicción del municipio fronterizo de San Matías. Este sábado, cerca de esa pista, fue encontrado el cuerpo del subteniente de Policía Yerson Salazar, abatido el jueves en la emboscada.

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Fuentes policiales bolivianas y brasileñas señalaron a El Deber que existen indicios de que la aeronave, obligada a aterrizar tras una persecución aérea, fue utilizada para evacuar del país a los integrantes del grupo armado que protagonizó los ataques ocurridos entre el miércoles y el jueves.

La secuencia de los hechos comenzó el miércoles por la tarde, cuando un ataque armado en la hacienda Campo Nuevo, propiedad de Johnny Arce, dejó tres personas muertas. Una cuarta víctima falleció al mediodía del jueves en un hospital de Cáceres, Brasil, donde permanecía internada tras resultar gravemente herida en la balacera.

Al día siguiente, mientras una patrulla del Centro Especial de Investigación Policial (CEIP) se dirigía a reforzar las investigaciones por esa matanza, el vehículo en el que viajaban cuatro o cinco efectivos fue emboscado por hombres armados. En el ataque murió el subteniente Yerson Salazar Aliendres y otro oficial resultó herido de bala.

Horas después de ambos ataques, la mañana del viernes, una avioneta ingresó sin autorización al espacio aéreo brasileño procedente del sur de Bolivia, según confirmó la Policía Federal de Brasil y la Fuerza Aérea Brasileña, según el informe al que tuvo acceso el medio cruceño.

Las autoridades brasileñas detectaron que la aeronave no presentó plan de vuelo ni respondió a las comunicaciones, por lo que dos aviones de combate A-29 Super Tucano fueron enviados para interceptarla.

De acuerdo con el informe oficial, el piloto desobedeció las órdenes de aterrizaje, obligando a un avión de la FAB a ejecutar un Disparo de Detención (DTS), procedimiento empleado como último recurso para forzar el descenso de aeronaves sospechosas.

La avioneta fue secuestrada en Brasil tras una persecusión aérea. Videos grabados por pobladores muestran el momento en que los cazas persiguen a la avioneta mientras sobrevuelan la región entre los municipios de São Gabriel do Oeste y Camapuã. En las imágenes incluso se escucha a testigos afirmar que los aviones militares pretendían derribar la aeronave.

Finalmente, el piloto aterrizó de emergencia en un camino de tierra. Los cazas brasileños no podían aterrizar en el lugar porque no reunía las condiciones mínimas y pidieron apoyo a la Policía. Sin embargo, cuando el helicóptero policial y los equipos terrestres llegaron minutos después, la avioneta estaba completamente vacía.

Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores brasileños fue que la avioneta no transportaba sustancias controladas, situación poco habitual en este tipo de vuelos clandestinos procedentes de Bolivia.

Fuentes policiales consultadas indicaron que, precisamente, esa circunstancia fortaleció la hipótesis de que la aeronave no fue utilizada para trasladar droga, sino para extraer de Bolivia a los integrantes del grupo armado que era intensamente buscado tras los ataques registrados en San Matías.