
a respuesta no debe restringirse a un sí o a un no, porque son varios los elementos de juicio a tenerse en cuenta en un tema de esta naturaleza. Bastaría imaginar si solo pudieran ser acreedores a este beneficio económico aquellos que culminen una gestión exitosa, entonces la historia sería diferente; pero este es solo un elemento de análisis.
Este beneficio lo reciben actualmente Carlos Mesa, Jaime Paz, Evo Morales, Jorge Quiroga, Eduardo Rodríguez Veltzé, Guido Vildoso, Álvaro García Linera, Víctor Hugo Cárdenas y desde hace cinco meses Jeanine Áñez. Cada uno de ellos recibe 33.000 bolivianos mensuales; seguramente a este grupo se sumará Luis Arce Catacora.
El vicepresidente Edmand Lara ofreció durante su campaña electoral incrementar a 2.000 bolivianos la Renta Dignidad, con el dinero de la renta vitalicia de los exmandatarios; claro está que no hizo los cálculos previos, debido a su endeble formación matemática en el periodo escolar.
Este beneficio está normado por la Ley del año 2013, la cual establece una asignación mensual de por vida para expresidentes y exvicepresidentes constitucionales, considerándola una medida para asegurar que los exmandatarios mantengan una vida digna y no queden expuestos a limitaciones económicas, tras dejar el poder.
Al hacer un breve repaso histórico de nuestros presidentes nos encontramos con casos como el de José María Linares (1857-1861), quien tras ser derrocado fue desterrado a Chile donde murió en una absoluta pobreza y abandono; Tomás Frías (1872-1876) vivió sus últimos días en forma austera y alejado de cualquier riqueza material; Adolfo Ballivián, Aniceto Arce y Hernán Siles Suazo estuvieron en ese camino austero en sus últimos días. Desde luego no se quiere que el resto siga este camino.
En nuestra América, este reconocimiento se extiende por todos los países, excepto: Uruguay, México, Brasil y Panamá. En Argentina, el sueldo mensual es de 6.300 dólares (la expresidenta Cristina Kirchner, recibe ese sueldo y otro similar de su esposo fallecido); en Chile el sueldo llega a 13.000 dólares y en Perú a 4.700 dólares.
En Ecuador se da una situación pintoresca, ya que 27 personas reciben este sueldo más otros familiares, que por el fallecimiento del exdignatario pueden ser acreedores de este sueldo; de esta manera el beneficio se extiende a los hijos mayores de edad del fallecido expresidente Jaime Roldós; la esposa del expresidente Abdalá Bucaram, quien fue prófugo de la justicia por 20 años; la hermana del expresidente Rafael Correa, que tiene orden de captura; el exvicepresidente Jorge Glas, quien está en la cárcel por asociación ilícita; entre otros casos. Probablemente, en nuestro país se repita esta figura por parte de quienes hicieron durante su gestión un daño enorme al país.
En la ciudad de El Alto, la plataforma “Basta Ya” se propuso eliminar las rentas vitalicias para expresidentes e impulsar la reducción de salarios de autoridades políticas; de esta manera iniciaron la recolección de firmas para sostener su petición. El activista Roger Suntura señaló que los altos funcionarios y exautoridades del país logran elevados montos de dinero, mientras la población de a pie debe hacer esfuerzos considerables para llevar el pan a sus hogares.
Se suman a este pedido quienes consideran es necesario un ahorro fiscal, ya que estas rentas deberían destinarse a áreas críticas como salud, educación o el incremento de jubilaciones; además se considera que esta medida eliminará privilegios de pocos, que ya han vivido del Estado.
Es evidente que el rubro destinado a sueldos vitalicios no sea considerable dentro del presupuesto del Estado y claramente no solucionará los problemas económicos del país, pero sería un buen gesto de desprendimiento de quienes tienen una finanza holgada y pueden recibir el salario de un jubilado común como ocurre en Brasil; seguramente ese monto llegaría a la mitad de lo que perciben actualmente.
Ernesto Murillo Estrada es filósofo y periodista.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
