
os 19 años del MAS en el poder (2006-2025) no contribuyeron al desarrollo económico y social del país sobre todo en términos del incremento de la densidad de capital físico. Por otra parte, los bloqueos casi continuos de los últimos 5 años de los departamentos, ciudades y regiones, constituyeron otras pérdidas acumulativas causados por los caudillos masistas, verdaderos sicarios de los bloqueos.
Específicamente, los últimos bloqueos de 53 días causaron tantas pérdidas a la economía y a la población que será necesario por lo menos cinco a ocho años de crecimiento continuo para recuperarlas. Estos bloqueos no fueron los únicos en los últimos años. Desde hace tiempo Bolivia es en realidad víctima de los sicarios bloqueadores, que por cualquier pretexto lanzan a sus seguidores a bloquear y destruir calles, caminos, puentes y empresas privadas productivas.
El objetivo de los sicarios es impedir el paso de alimentos, medicinas, vehículos y otros servicios esenciales para la población de las ciudades y pueblos durante varios días para que sufra y de esta manera presionar desde abajo al gobierno a tomar determinadas medidas. El bloqueo reciente que buscaba derrocar al presidente Rodrigo Paz, un movimiento subversivo en realidad, intentaba beneficiar a una pequeña camarilla de caudillos sindicales y narcotraficantes del Chapare. Este último bloqueo logró dañar la economía como si se tratara de un potente terremoto.
En los países vecinos —o de más allá— está prohibido realizar bloqueos de calles y caminos. Al menor intento intervienen las autoridades para impedir perjuicios a la ciudadanía. Todos están conscientes de los daños que causan a los vecinos y a la economía en general. Si los bloqueadores no se retiran significa que están contra la ley y que están cometiendo delitos, que son sicarios de la economía. En estos casos las autoridades están facultadas para utilizar diferentes tipos de fuerzas.
Las leyes bolivianas también prohíben, aunque imperfectamente, los bloqueos dirigidos a causar los daños mencionados, pero las instituciones judiciales encargadas de impedirlos han sido debilitadas y cooptadas durante 19 años por los gobiernos masistas. Es por eso que en Bolivia se confunde actualmente la protesta social y el daño a la población. Los sicarios y jefes bloqueadores presentan sus bloqueos como si se trataran de protestas sociales legítimas.
En estos últimos cinco años el caudillo del Chapare Evo Morales organizó varios grandes bloqueos de caminos, causando serios problemas alimentarios a la población y daños a las empresas y a la economía.
El mes de agosto del año 2020 Morales lanzó un bloqueo que duró cerca de tres semanas en oposición a la decisión del Tribunal Electoral de postergar las elecciones generales debido a la pandemia del Covid. En ese periodo rechazaban a la presidenta Jeanine Añez acusada de ser golpista y continuista. El bloqueo perjudicó sobre todo a la ciudad de Cochabamba durante dos semanas. Se calculó una pérdida de varios millones de dólares a la economía del departamento, con repercusiones económicas en otros departamentos.
En 2023 el caudillo del Chapare lanzó otro bloqueo a la ciudad de Cochabamba exigiendo la renuncia de las autoridades judiciales y la convocatoria a nuevas elecciones de magistrados. Esta vez los seguidores de Morales presionaban políticamente al Tribunal Electoral y al gobierno de Luis Arce que pretendían continuar apoyando a los denominados magistrados prorrogados. Se trataba en realidad de una confrontación entre las facciones del partido gobernante.
Al poco tiempo el caudillo del Chapare convocó otra vez en octubre de 2024 a un nuevo cerco y bloqueo a la ciudad de Cochabamba. Esta vez el reclamo era contra los procesos abiertos contra Evo Morales por el delito de estupro y trata de personas a niñas menores de edad. El cerco, con episodios de violencia en varios lugares, tuvo una duración de más de un mes con pérdidas económicas, significativas tanto para la ciudad como para el país. Los bloqueos al departamento de Cochabamba tienen y buscan en general repercusiones en la economía del país y en los niveles de consumo de la población.
Al año siguiente, en mayo de 2025, Evo Morales lanzó un nuevo movimiento de bloqueos en varias ciudades pidiendo la renuncia del presidente Luis Arce Catacora por supuestamente su incapacidad de resolver la crisis económica. En realidad, el líder de los chapareños pedía su propia habilitación como candidato presidencial, pese a que según las leyes no podía serlo. La población boliviana ya había votado su inhabilitación el año 2016. Estos bloqueos tuvieron una duración de varias semanas y un costo de varios millones de dólares.
Se considera que los varios bloqueos en el país, incluyendo al último que duró 53 días, afectaron gravemente la seguridad alimentaria de la población ya que dañaron las diferentes cadenas productivas y de distribución de alimentos perecederos y durables de las regiones del país. Los productores sufrieron enormes pérdidas y retrasos en el abastecimiento regular de los mercados, además de que los consumidores experimentaron la subida de precios de los bienes de consumo.
Igualmente, podemos deducir que algunos indicadores sociales y económicos bolivianos experimentaron impactos negativos por obra de los gobiernos y bloqueos masistas, en comparación con otros países vecinos y latinoamericanos.
Se puede asegurar, asimismo, que indicadores sociales y económicos como la pobreza moderada y la pobreza extrema experimentaron fuertes caídas en comparación con los países vecinos. Por otra parte, es evidente que el aumento de las migraciones de los bolivianos —sobre todo de los más pobres—, al exterior fueron causadas por la pobreza y la reducción de los empleos causadas por los gobiernos masistas y los bloqueos.
Finalmente, las autoridades bolivianas acaban de informar que en los últimos años han detectado una disminución significativa del número de estudiantes de colegios de algunos departamentos. Se estima que estos estudiantes migran a Santa Cruz o al exterior en busca de mejores oportunidades de trabajo.
Ciertamente este fenómeno es resultado de problemas que causan los bloqueos de los sicarios masistas.
Bernardo Corro Barrientos es economista y antropólogo.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
