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Cuál es la causa de la guerra entre Estados Unidos e Irán? No se trata esta vez de un conflicto localizado similar con el de Venezuela, ya que incluye factores más complejos y amplios que cubren muchos siglos y eventos históricos. También cabe la pregunta en este artículo ¿está Irán en guerra contra el mundo?

En el fondo de estas guerras se encuentra una enemistad histórica profunda entre las religiones Chiita y Sunita, que dura desde el siglo VI0 d.C., pero no es tan simple. A esta enemistad se acumularon otros odios y eventos posteriores según pasaban los años y siglos con otros grupos, monarquías regionales y naciones. Hay muchos vericuetos y capas históricas superpuestas.

Donald Trump, para poder terminar y ganar la guerra contra Irán tendrá que tomar en cuenta cada una de las capas históricas, sin olvidarse ni saltar ninguna. No se trata tampoco de una guerra solo entre Estados Unidos e Irán, involucra a más países, Irán tiene varios objetivos.

La enemistad inicial entre los Shiitas y los Sunitas comenzó en el siglo VIo, con la interpretación sobre quien debía suceder al profeta Mahoma después de su muerte para poder liderar la comunidad islámica en el mundo. Mientras los chiitas pensaban que sus descendientes directos debían sucederle obligatoriamente, los sunitas pensaban que los lideres debían ser elegidos por consenso. Alguien, sin embargo, se interpuso en ese tiempo y mató a los sucesores directos, lo que enturbió más la historia del Islam. Actualmente, 20 siglos después, los shiitas constituyen el 10% de los musulmanes y los sunitas el 90%. Entre ambos grupos existen profundas diferencias en cuanto a doctrina, rituales, leyes, teología y forma de organización. Al cabo de los siglos, los chiitas se han ubicado geográficamente sobre todo en Irán, pero también en Líbano, Siria, Pakistán y otros países, mientras que los sunitas se encuentran sobre todo en Arabia Saudita.

En la región también se ubicó durante algunas décadas la monarquía de los Shah de Persia. Esta monarquía reinó desde 1941 hasta su derrocamiento en 1979 por el Ayatolla Ruholla Komeini, cuando éste asumió como líder supremo de Irán. Mientras los Shah desaparecieron de la región, los Ayatollas iniciaron desde entonces una dictadura con algunas ramificaciones en el mundo. Ahora los Ayatollas y sus sucesores pretenden desde hace décadas asumir el liderazgo no solo del islam y de los sunitas sino también destruir a otras naciones y países, entre los cuales se encuentran Israel y Estados Unidos., pero no solo estos.

Con estos objetivos no dudan en dotarse de todo tipo de armas, incluyendo las armas nucleares y desatar acciones terroristas en distintos países. En los años 90 hicieron estallar el edificio de la misión israelita de Buenos Aires con más 80 víctimas fatales gracias a la complicidad, al parecer, del gobierno argentino de ese entonces. El objetivo con este acto terrorista era conseguir la tecnología de la bomba nuclear poseída por los laboratorios argentinos.

Además de estos actos terroristas, se sabe que los iraníes infiltran a otras fuerzas y países de América Latina, como las viejas fuerzas guerrilleras y los carteles de las drogas de diferentes países. También logran acuerdos con países y organizaciones políticas como con Hugo Chávez de Venezuela (“el chavismo”), con Nicolás Maduro y el “cartel de los Soles”, con Nicaragua y con Cuba. De esta manera pueden realizar el lavado y el tráfico internacional de capitales.

El objetivo general de estas acciones es penetrar, infiltrar y acosar al “Gran satán” Estados Unidos y a su aliado Israel. Los Ayatollas utilizan con este objetivo la amenaza nuclear y otros chantajes económicos como el control del paso del petróleo Estrecho internacional de Ormuz, etc.

Lo sorprendente frente a esta realidad es el comportamiento de algunas personalidades internacionales que no se dan cuenta lo que significan los objetivos de los Ayatolas en el mundo. Hace algunas semanas un alto funcionario del gobierno de Estados Unidos manifestó que “no entendía las razones porque Estados Unidos deba atacar a Irán”. Algunos altos dirigentes social demócratas europeos manifestaron igualmente que “preferían la diplomacia y no las bombas”. La opinión de los dirigentes europeos se tradujo en la decisión de no apoyar a Estados Unidos en las acciones militares contra Irán mediante ya sea como países individualmente como mediante la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), la organización militar estacionada en los diferentes países europeos. Fue sorprendente constatar que las fuerzas europeas no comprendieron el peligro que representaba el peligro nuclear y económico de los Ayatollas tanto para la región como para otras regiones.

El viaje de Donald Trump a China logró en gran medida alinear a los dirigentes chinos sobre las perspectivas de Estados Unidos. Los dirigentes chinos se dan cuenta obviamente el peligro que representan los Ayatolas tanto para la región como para otras regiones en cuanto al uso de las armas nucleares. Se dan cuenta igualmente que los dirigentes iraníes utilizan también el petróleo y el Estrecho de Ormuz para chantajear a los diferentes países que requieren combustibles. Para los Ayatolas todos los medios son buenos para dominar el mundo, hace 50 años lo proclaman.

Bernardo Corro Barrientos es economista y antropólogo.

El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.