
n la reciente Conferencia de Múnich (15/02/2026) el Secretario de Estado Marco Rubio expresó a los líderes y presidentes de los países europeos el pensamiento de las autoridades estadounidenses sobre una “redefinición del orden mundial”. El orden existente hasta ahora no habría cambiado desde el fin de la Guerra Fría pese a que hubieron importantes modificaciones en las estructuras políticas, económicas, militares y de seguridad. Marco Rubio no solo se refería a las relaciones transatlánticas sino también al conjunto de América Latina y a Bolivia.
Un año antes, en la anterior Conferencia de Múnich, JD Vance, vicepresidente estadounidense, manifestó la misma filosofía, aunque con tono perentorio. Meses después, en diciembre, la marina lanzó ataques letales contra lanchas venezolanas que transportaban drogas prohibidas al territorio de Estados Unidos. Finalmente, el 3 de enero el ejército atacó Caracas, capturó al dictador Nicolás Maduro y lo llevó a Nueva York para juzgarlo. Se esperaba que la acción contra Venezuela tenga impacto consecutivo en Cuba y en otros países de la región, así como en el tráfico de drogas.
Pese a la abierta complicidad de las dictaduras venezolana y cubana con el tráfico de drogas y las violaciones a los Derechos Humanos, algunos altos funcionarios de los países europeos fingen no darse cuenta.
En síntesis lo que Marco Rubio expresó fue que “Estados Unidos tiende la mano a Europa pero deja claro que redefinirá el orden internacional y apela a revitalizar la alianza transatlántica; Washington considera agotado el orden internacional y está decidido a redefinirlo bajo su liderazgo”. Rubio insistió que “Estados Unidos quiere actuar junto con sus apreciados aliados y amigos más antiguos, pero está preparado para actuar solo si es necesario y espera de Europa un papel más activo dentro de una nueva etapa geopolítica." Finalmente, Rubio enfatizó ”occidente se enfrenta a un declive civilizatorio por decisión propia debido a políticas mal diseñadas derivadas de un culto al clima y a la migración masiva.”
Según entendemos el concepto “redefinición” significa una “revisión y actualización de la estructura de algo existente”, así como una “adaptación a nuevas circunstancias que requieren una nueva interpretación y enfoque”. En este caso, la “redefinición del nuevo orden” se refiere a la organización de un nuevo sistema de seguridad mundial, la eliminación de peligros internacionales, el establecimiento de una jerarquía de responsabilidades, la creación de nuevas instituciones internacionales y otras. Concretamente, el trasfondo de la redefinición se extiende tanto al narcotráfico a nivel mundial, a los peligros que implican para la estabilidad política y la seguridad mundial los regímenes teocráticos armados con bombas atómicas, así como a los actuales países antidemocráticos.
Podemos ilustrar la transición al nuevo orden sugerido por Rubio con el significado de “Make América Great Again” (MAGA), limitado a Estados Unidos, dirigido esta vez a convertirse en otro más amplio aplicado a la relación de Estados Unidos con el mundo (MWGA?).
Las reacciones a las palabras de Rubio no se dejaron esperar por parte de los líderes y presidentes europeos, expresando diferentes visiones y reflexiones. Cuando Rubio pidió a Europa que “ayudara a salvar una civilización común”, Ursula Von der Layen, Presidenta de la Comisión Europea, señaló que “se sentía muy tranquila respecto a los lazos con Estados Unidos”, dando a entender que reconocía el papel que jugaba Estados Unidos en la redefinición del nuevo orden mundial y el rol que deberían asumir los países europeos.
Por su parte, Friedrich Merz, actual Canciller de Alemania, conocido por su apoyo a la defensa europea y a las relaciones transatlánticas, afirmó en referencia a la agresión a Ucrania, que “se tiene que reconocer que el orden internacional que conocimos incluso en su apogeo ya no existe”. Las razones serían: la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, las prácticas comerciales desleales y el comportamiento intimidatorio de China, así como la actitud cada vez más desdeñosa de Estados Unidos hacia sus aliados. Estas causas habrían modificado “por completo” el antiguo orden.
Para Merz, el orden internacional basado en normas que surgió después de la Segunda Guerra Mundial cuando el Occidente hablaba con una sola voz bajo el liderazgo de Estados Unidos, habría terminado. Ahora regresó la política de las grandes potencias y sus normas a veces impredecibles, y “la libertad de Europa ya no es un hecho” por lo que “tendrá que mostrar firmeza para hacer valer esa libertad.”
Curiosamente, Merz no hace referencia a los factores activos de la desestabilización y del desorden mundial desde hace años como las teocracias armadas con bombas atómicas, al papel de las drogas y las dictaduras agresivas en el mundo.
La propuesta de Marco Rubio incidió también en la posición del presidente de Francia Emmanuel Macron. Para enfrentar los peligros que enfrenta Europa, Macron propone una política basada en la “disuasión nuclear avanzada“ en articulación con los países europeos. El presidente francés manifestó tener dudas respecto al compromiso de Estados Unidos para defender a Europa. El objetivo de Macron sería en este sentido crear un paraguas nuclear que proteja la zona Europea. El presidente francés sugirió que Francia, junto con sus aliados europeos, está dispuesta a aumentar su capacidad nuclear y militar para disuadir y enfrentar principalmente la agresión rusa.
Emmanuel Macron, al igual que otros líderes europeos, no asignan mayor peligro al tema del tráfico internacional de drogas y a las dictaduras teocráticas de Medio Oriente que exhiben amenazas nucleares permanentes contra los países democráticos y europeos en particular.
Las acciones militares de las últimas semanas de febrero de Estados Unidos e Israel contra el Estado teocrático de Irán muestran, sin embargo, la consistencia de las propuestas de algunos líderes europeos. Ante el peligro, por ejemplo, que representa para las economías europeas y otras la amenaza de Irán de cortar el suministro de petróleo en el Estrecho de Ormuz, algunos líderes europeos claman “parar la guerra y que se retiren los países agresores”.
Si se retiran los llamados países agresores triunfarían las teocracias nucleares que amenazan destruir la paz y la democracia en el Medio Oriente y en los diferentes continentes y países democráticos del mundo.
Irán no es un peligro solo para Europa y el Medio Oriente, lo es también para los países latinoamericanos. Los líderes iraníes fueron durante décadas aliados cercanos de Hugo Chávez, Nicolás Maduro y de los dictadores cubanos en las actividades del tráfico de drogas y de las guerrillas. Los ayatolas no dudaban en desplegar actividades terroristas para eliminar personalidades consideradas enemigas. Existen decenas de iraníes en cada país latinoamericano munidos de pasaportes falsos que los habilitan para desarrollar sus actividades conspirativas.
Bernardo Corro Barrientos es economista y antropólogo.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
