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a ira es un fenómeno esencialmente psicológico; sin embargo, también es un fenómeno social, político y cultural, la ira se puede entender como un instrumento de control, dominación y movilización política, los especialistas en marketing político manejan dos polos al tiempo de diseñar las campañas electorales, el miedo y la ira.

El miedo es utilizado por lo general por aquellos que se encuentran en el poder y quieren mantenerse en el: “…va haber llanto y el sol se va a esconder, la luna se va a escapar y todo va a ser tristeza para nosotros…”, la ira es un argumento que utilizan aquellos que desean el poder, con los diagnósticos adecuados los diseñadores de campañas identifican qué molesta, qué necesita cambiarse, qué genera ira en los votantes y a partir de ello construyen el relato, diseñan los símbolos y arman toda la estrategia para conseguir los votos que les lleven a la victoria.

Tomando en cuenta que el voto es un acto eminentemente emotivo, los electores votan más por el corazón o votan más por la bilis que les provoca la ira, por ello el manejo de la ira de manera adecuada es una herramienta sumamente eficaz en las campañas políticas, más aún en un contexto como el boliviano, donde la mayoría de la población se encontraba cansada y molesta por las denuncias de abuso de poder, de corrupción, de malversación de fondos y de un largo etcétera que de sobra se conoce.

En 2025 la ira fue un componente esencial para que las elecciones nacionales y subnacionales arrojen los resultados que arrojaron, antes de las elecciones gran parte de la sociedad se encontraba inmersa en un mar de molestia y enojo, ese fue el escenario ideal para que paladines cámara en mano increpen a los corruptos y pillos, para luego levantarse victoriosos como nuevas autoridades.

Las estrategias de campaña en base a la ira sin duda rindieron grandes frutos, se tienen nuevas autoridades a lo largo y ancho del territorio, pero las campañas electorales ya pasaron, los manuales de marketing político sugieren que luego que un candidato gana las elecciones tiene que dejar de lado su campaña previa y enfocarse en la campaña permanente y la comunicación de gobierno, al parecer muchas de las nuevas autoridades desconocen estos puntos, o se enfocan únicamente en la campaña permanente usando y abusando del recurso de la ira, que es un craso error puesto que los electores con los cuales funcionó el recurso de la ira ya no son electores, ahora son personas de a pie que quieren ver el cumplimiento de las promesas hechas.

Personas de a pie, a las que no les interesa la campaña permanente, al contrario la repudian, son personas que están cansadas de ver en los medios de comunicación que el pasado tiene la culpa de todo, porque se sabe de sobremanera que en gran medida es así, son personas que al revisar sus redes, encender el televisor o sintonizar la radio, esperan ávidamente la comunicación de gobierno, comunicación que muestre resultados, comunicación que haga conocer acciones concretas en beneficio de la población, en resumen personas que esperan un mensaje comunicativo que evidencie la gestión que se está realizando. Mientras solo queda esperar que haya más mensajes de gobierno y menos campaña permanente.

Juan Pablo Rodríguez es sociólogo.

El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.