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oventa días de interinato es poco tiempo, pero el nuevo fiscal general, José Armando Urioste, sabe a lo que se ha metido, tiene un propósito para su interinato y sabe quiénes serán sus primeros enemigos.

Urioste jurará ante el Legislativo este lunes y de inmediato designará a su equipo de confianza entre fiscales superiores y departamentales. Anunció una auditoría jurídica y una reingeniería institucional para devolver la transparencia a la Fiscalía General del Estado.

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“El desafío es grande porque tenemos que afrontar un tema muy duro de la Fiscalía General, que es una Fiscalía que estamos recibiendo con muchos cuestionamientos, una Fiscalía manchada”, dijo a la red Unitel.

“El desafío es limpiar ese Ministerio Público y dejar un Ministerio Público transparente, eficaz y que sirva a la sociedad para lo cual ha sido creado”, añadió.

Su primer diagnóstico sobre el trabajo de su antecesor es contundente y lapidario, por lo que anunció una reestructuración total de esa institución. ¿Lo logrará en 90 días como fiscal general interino?

Además, Urioste alertó que está ingresando a una “guerra”, debido a que la Fiscalía no solamente está “manchada”, sino los dependientes de Róger Mariaca se encuentran “acuartelados”.

“Estamos entrando prácticamente a un campo de guerra. Lamentablemente se han se han acuartelado en el Ministerio Público mucha gente dependiente de este fiscal que ha salido”, dijo desde Beni a la gubernamental Bolivia Tv.

Tras la captura de Mariaca, su personal en el Ministerio Público denunció el hecho como un “secuestro”. Luego se proclamó como Fiscal General a Luis Montaño, bajo el argumento de su antigüedad, sin embargo, el Gobierno desconoció ese “autonombramiento” y la Asamblea procedió a elegir a Urioste.