
Cómo se informa el ciudadano? A través de las redes sociales, la televisión, la radio y pocos, por los periódicos. ¿Quiénes informan? Cualquiera que tenga un dispositivo móvil, aquel que se encuentre con algún hecho importante y los periodistas. ¿Qué se informa? Lo que llama la atención en el momento, lo que causa escándalo, todo lo referido a personalidades y banalidades ¿Cómo se informa? Como se puede, desaparecieron las reglas del periodismos: contexto, pirámide invertida, las cinco preguntas clásicas y, menos importan las reglas ortográficas.
A falta de una información seria y veraz, porque los periódicos van languideciendo, irrumpen las redes sociales, con noticias inmediatas, fotografías actuales, pero contenido totalmente dudoso. ¿Quiénes escriben? Nadie lo sabe, salvo algunas agencias informativas, el resto informa lo que quiere y como quiere, sin ningún control. Abundan las réplicas, los insultos, las descalificaciones y sale a relucir (en el caso de nuestro país) el regionalismo, el racismo y la violencia.
La mayoría de estos medios digitales informales cumplen con el juego político, construyen relatos y utilizan historias estratégicas elaboradas por actores políticos, quienes manipulan los datos para dar sentido a los acontecimientos; su propósito es conectar emocionalmente al lector con lo sucedido para moldear a la opinión pública, mienten muchas veces descaradamente. Estas redes tratan de posicionar a quien defienden haciéndolo ver como el bueno, el sufrido o el gran salvador.
En un rápido recorrido ubiqué a Noticia Talks 24, CVC Noticias 57.1, Guerreros bolivianos, Tvemos Bolivia, EducaMus, entre tantos otros, que van sobredimensionando las noticias, inflando los contenidos, presentando al agresor como agredido, dando voz a los que declaran desagarrados por la emoción, para convencer; a este juego se sumaron varios medios informales argentinos que lanzan juicios a priori sin conocer un ápice lo que está sucediendo en Bolivia.
Estas narrativas representativas son poderosos instrumentos que sirven para posicionar en el escenario político a líderes que no tienen un aparato partidario histórico o que provienen de estructuras que no han sido competitivas en el sistema político, pero le otorgan un fuerte peso emocional, como ocurrió con Rodrigo Paz, que dio un salto fenomenal de un 5 % de las encuestas a un 32% del voto ciudadano en las elecciones de agosto de 2025, para luego imponerse a Quiroga en el balotaje.
El principal capital del comunicador social que es la verdad, queda casi anulada; es evidente que los medios de comunicación necesitan audiencias para sobrevivir y el ciudadano necesita de la información plural, para conocer el medio en el que se desenvuelve. Tampoco se puede negar que se está utilizando el proceso comunicativo para difundir una alteración interesada de la información y las redes sociales resultan un magnífico instrumento para este propósito. En el caso de nuestro país, la oposición va derrotando ampliamente a los medios de difusión del Gobierno.
Las redacciones de los medios son cada vez más exiguas y los profesionales independientes que quieren ganar lectores en las redes, tienden a producir información como si se tratara de un proceso de enlatado, sin que le quede tiempo para contrastar, integrar otras versiones; de este modo, el periodista actúa como taquígrafo de los poderes público o intereses privados en detrimento de sus labores esenciales como verificar los hechos desde las distintas versiones que se puedan dar.
Al lector de las redes no le queda otra postura que el del escéptico (dudar de todo lo que lee, separar lo presuntamente verdadero de la falacia), para ello necesita una sólida formación y una postura crítica, factores que lamentablemente no brinda la educación actual en nuestro país.
Ernesto Murillo Estrada es filósofo y periodista.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
