
uando los líderes políticos de oposición nos presentaron el bloque de unidad, el país entero respiró aliviado y alentó esperanza. Con madurez política, desprendimiento y compromiso con los bolivianos el bloque se fue depurando y varios precandidatos resignaron sus aspiraciones apoyando al de su preferencia ideológica y/o programática.
De esa primera etapa quedaron dos candidatos como predominantes, Samuel y Tuto, Tuto y Samuel. Las buenas noticias siguieron llegando, después de una leve turbulencia, nos anunciaron que realizarán tres encuestas, método mediante el cual los electores definiremos al candidato a presidente que le hará frente al masismo en agosto del Bicentenario. Llegó el momento de pensar en el día después de la tan esperada batería de encuestas.
Lo peor que puede suceder es que después de la trica de encuestas, el menos favorecido, aceptando el resultado, se aparte del proceso. En ese escenario el ganador quedará expuesto a las mezquindades propias de la política.
La consigna TODOS PERMANECEN, NADIE SE VA puede garantizar que el bloque continúe y logre fortalecimiento con la legitimidad que brindan los electores.
El ganador será legítimo candidato a presidente y el menos favorecido sería legítimo candidato a vicepresidente. ¿Se imaginan escuchar a Tuto o Samuel, después de conocer el resultado de la encuesta, que respetando las preferencias de los encuestados, asumen la responsabilidad de permanecer como segundo al mando, es decir como candidato a vicepresidente? Mucha dosis…
Samuel y Tuto, Tuto y Samuel tienen la talla política para sentarse a una mesa y debatir sobre esta posibilidad.
Seguramente los estrategas argumentarán que las percepciones de la gente para conformar el binomio son otras, que hay sumas que restan, que no hay equilibrio de género, etc.
No señores, no es momento para esas consideraciones. Con esa fórmula me atrevo a asegurar que el impacto en la confianza de los bolivianos será contundente, hoy necesitamos recuperar confianza, esperanza, volver a soñar. No es momento de buscar balances óptimos, fórmulas y combinaciones perfectas, hoy necesitamos a los mejores y los tenemos. Recordemos las palabras del Dr. Paz Estenssoro: “Bolivia se nos muere”. No esperemos llegar a ese extremo.
Permaneciendo el bloque, los candidatos a presidente y vicepresidente tendrán el gran desafío de lograr que el bloque trascienda en proyecto político alternativo. Cohesionar las diferentes corrientes políticas del bloque, privilegiar el interés nacional sobre los intereses regionales, sectarios o personales, consolidar liderazgo y mostrar cualidades para conducir al país en un horizonte de reencuentro y unidad de los bolivianos.
Si el bloque no permanece unido y no asumen la responsabilidad quedándose y apoyando el binomio, nos dejarán el mensaje de que estuvieron prestos para la foto y para el acompañamiento, pero que su compromiso y responsabilidad eran de corto plazo.
Samuel, Tuto, Carlos Mesa, Luis F. Camacho, Amparo Ballivián, Vicente Cuéllar, Rubén Costas, Branko Marinkovic, Juan Del Granado, Luis Revilla, Toribia Lero, Carlos Börth, Johnny Torres, Andrea Barrientos, disculpen si omito algún nombre, ¿no les parece que estamos frente a un equipazo?
El bloque logró aglutinar a los políticos opositores más destacados, no son angelitos, claro que los ángeles están en los templos. No descalifiquemos a ninguno, ahí está la experiencia y el conocimiento que necesitamos para salir del barranco al que nos llevó el MAS.
No tuvimos en el último tiempo una fortaleza como esta, no pueden equivocarse, TODOS PERMANCEN, NADIE SE VA. Bolivia los necesita, no desperdicien esta oportunidad histórica.
Jaime Navarro Tardío es militante de Unidad Nacional, exdiputado y exsecretario ejecutivo de UN.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.