
residente Rodrigo Paz Pereira: quisieron tumbar su gobierno.
No buscaban negociar. No buscaban soluciones. No buscaban un acuerdo nacional. Apostaron al desgaste, al caos y a la asfixia económica con el propósito de provocar la caída de su gobierno.
Después de casi dos meses de bloqueos, el Gobierno sigue en pie. Quienes prometían un desenlace antidemocrático terminaron derrotados por la realidad.
Los sectores sindicales más radicalizados no consiguieron expandir el conflicto.
Las organizaciones que anunciaban el colapso del Estado terminaron derramando sangre inocente y perjudicando, sobre todo, a su propia gente: productores, comerciantes, transportistas y familias bolivianas. Evo Morales no logró convertir al Chapare en el punto de partida de una insurrección nacional.
Su estrategia no consiguió derrotar al Gobierno.
Usted, presidente, soportó una presión extraordinaria. Recibió ataques de quienes querían verlo caer y también de quienes, desde la oposición democrática, observaron los acontecimientos con cálculo político, criticando, descalificando y, en los últimos días, rogándose, como diría mi abuelita.
Unos bloqueaban; otros hacían cálculos políticos.
El episodio del retorno de UMOPAR al ingreso del Chapare constituye una provocación que usted no puede pasar por alto. El Estado no puede resignarse a la existencia de territorios donde su autoridad dependa de la autorización de un sindicato. Ninguna democracia puede aceptar zonas en las que la ley sea reemplazada por el poder corporativo.
Usted demostró resiliencia y logró contener el poder sindical. Ahora, con estrategia, inteligencia, tecnología y sin derramamiento de sangre, debe recuperar plenamente la presencia del Estado en el Chapare. Garantizar el cumplimiento de las órdenes judiciales y hacer comparecer ante la justicia a quienes tienen cuentas pendientes con ella es una obligación indelegable del Estado.
Esa decisión definirá el resto de su mandato.
Presidente: no basta con haber resistido. No basta con haber sobrevivido políticamente. Ahora debe recuperar plenamente la autoridad del Estado. Mientras Evo Morales continúe utilizando el Chapare como un refugio político desde el cual se desafía permanentemente al Estado, cualquier intento de alcanzar un gran acuerdo nacional nacerá condicionado por la amenaza de una nueva desestabilización, y su sostenibilidad será inevitablemente frágil.
La ley no puede detenerse en la puerta del Chapare.
La firmeza no es autoritarismo; es el requisito indispensable para reconstruir Bolivia.
Presidente, usted ya demostró que pudo resistir 53 días. Ahora le corresponde demostrar que también puede recuperar el país.
Porque los bolivianos no esperamos un gobierno que simplemente sobreviva, esperamos un gobierno que gobierne.
Jaime Navarro Tardío es político y exdiputado nacional.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
