
Qué horrible! una llaga en la piel o en una mucosa, acompañada de la desintegración del tejido. Las úlceras pueden provocar la pérdida completa de la epidermis y, a menudo, de porciones de la dermis e incluso de la grasa subcutánea. En otras palabras, una herida expuesta, que tiende a empeorar, poniendo en riesgo la integridad del individuo. En este caso el paciente es Bolívar que no encuentra un remedio eficaz a los problemas crónicos de sus defensores lesionados.
Para eso debían dejar al uruguayo Renzo Orihuela quién habría tenido con toda seguridad más capacidad, mejor trabajo físico y respuesta futbolística al momento de la producción en el sistema defensivo de este conjunto académico 2025. Por si fuera poco, otro defensor de nacionalidad uruguaya Bryan Bentaberry también descartado por el técnico Robatto, rendiría mejor que los actuales zagueros, Miguel Torrén (argentino) y Rubén Ramírez (venezolano), ambos lesionados, con tendencia a ser bajas permanentes, que, a mostrar una recuperación óptima y rápida, que es lo que se necesita.
Los dos defensores extranjeros llegaron lesionados al país, extraño que al momento de la “famosa revisión médica”, no se hayan podido detectar los problemas físicos de ambos futbolistas. Torrén nunca pudo terminar un partido en buenas condiciones; en toda la fase previa, antes del inicio oficial de la temporada, el defensor era cambiado por lesión. Rubén Ramírez no jugó nunca en la gira por Inglaterra y jugó solo 25 minutos en el torneo amistoso de verano. Cuando viajó a Venezuela para jugar la eliminatoria, fue descartado por el cuerpo médico de la “Vino Tinto”, pues detectaron inmediatamente que el jugador está lesionado. ¡Qué problema!
El arranque de Bolívar en la fase de grupos de la Copa Libertadores fue desastrosa y ante un rival directo, no tan complicado; si uno analiza el rendimiento de la primera fecha jugada la noche del martes en Asunción. Cerro Porteño no contó con 3 de sus jugadores más importantes: Francisco Da Costa, Juan Manuel Iturbe y Cecilio Domínguez; en contra partida, si presentó al argentino Jonathan Torres quién marcó 3 de los 4 goles con los que sometieron a los celestes al finalizar el primer tiempo y en el período complementario, donde Bolívar desnudó todas sus fallas defensivas, prácticamente irresolubles en el trabajo del técnico Robatto.
Torrén fue retirado de la cancha por lesión en el primer tiempo, situación que hizo variar el trabajo del entrenador, pues la planificación seguramente era otra. A eso debemos añadir que los Sagredo, Jesús y José, no atraviesan un buen momento, no sabemos por qué. En la última línea, la producción de la defensa celeste es un verdadero dolor de cabeza. De pronto, Bolívar, el equipo mejor armado del fútbol boliviano para el año de su centenario, confirma la úlcera de su sistema defensivo, situación que lo expone a una suerte de vulnerabilidad, en relación con sus rivales en la fase de grupos del torneo internacional, donde el nivel es muy alto y no permite errores endémicos como este.
Cuando un equipo de fútbol enfrenta una crisis de lesiones, el impacto va más allá de lo deportivo: afecta la moral del equipo, la estrategia del entrenador y hasta la relación con la afición. Desde un punto de vista periodístico, se pueden analizar varios aspectos claves:
¿Las lesiones son producto de una mala planificación física, sobrecarga de partidos o simplemente mala suerte? Estudios han demostrado que la incidencia de lesiones en el fútbol profesional es alta, especialmente en partidos de alta intensidad. En este caso, ni lo uno, ni lo otro. Los jugadores llegaron al equipo lesionados.
Impacto en el rendimiento: Un equipo con múltiples bajas suele ver afectada su capacidad competitiva. En la temporada 2017/2018, en la Liga Española un estudio sobre la SD Eibar reveló que el 54,12% de las lesiones ocurrieron en entrenamientos, pero la incidencia lesional fue mayor en partidos de Liga y Copa del Rey.
Estrategias de recuperación: ¿El equipo tiene un buen cuerpo médico y protocolos de recuperación adecuados? La epidemiología de lesiones en torneos internacionales muestra que establecer protocolos de actuación es clave para minimizar el impacto de las lesiones.
Reacción del club y la afición: ¿Cómo responde la directiva? ¿Se buscan refuerzos? ¿La afición mantiene el apoyo o empieza a cuestionar la gestión del equipo? ¿Cuánta responsabilidad tiene el cuerpo médico? ¿Qué grado de responsabilidad tiene el técnico y sus principales colaboradores?
Lo cierto es que Bolívar debe corregir su trabajo en defensa lo antes posible y Robatto debe tomar el reto de alinear a sus jugadores más hábiles, rápidos y letales en el ataque. No hay tiempo para pensar en recuperaciones largas. Quienes no estén aptos para la Copa Libertadores, necesitan una fuerte “frotada de cabeza” que los despabile de inmediato.
Lo de Ramiro Vaca es destacable, el gol de tijera del martes es de exportación a Europa, superlativo, diríamos de fichaje grande y de millones. Esperemos que Bolívar reaccione, recupere y se supere el tema de las lesiones. En su centenario, Bolívar no puede ser un paciente ingresado a un centro médico con una úlcera expuesta que amenaza presentar un cuadro de infección irreversible.
Gonzalo Gorritti Robles es periodista deportivo.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.