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a expresión “guerra avisada no mata moros” viene de hace ocho siglos, cuando los ibéricos luchaban por recuperar parte de su territorio secuestrado, pero lo decían a los cuatro vientos, de manera que el enemigo tomaba sus previsiones. Es probable que ello ocurrió en el caso “narcomaletas” porque los involucrados tomaron sus previsiones y dejaron pocas huellas, tampoco apareció el contenido, presuntamente dinero, que podría alcanzar el monto de cien millones de dólares.

El jefe de la banda tuvo el tiempo suficiente para marcharse sin prisa; la principal investigada guarda profundo silencio, las autoridades se pasan “la pelotita” y terminan siendo aprehendidos, los secretarios y trabajadores de los principales involucrados.

El caso ocurrió el 29 de noviembre de 2025. Por la aduana de Viru Viru ingresaron 32 maletas y nadie revisó el contenido. El ministro de gobierno, Marco Oviedo, admitió que conocía el caso desde la primera semana de diciembre, una semana más tarde, el 15 de diciembre se puso en marcha la investigación, de manera que los organismos dependientes de la Policía Boliviana, Inteligencia y la FELCN, iniciaron su tarea. El fiscal general boliviano, Róger Mariaca, precisó que la Fiscalía tuvo conocimiento de este asunto el 19 de enero, dos días más tarde, las unidades de la FELCN realizaron el allanamiento del galpón de uno de los principales involucrados, que es un juez.

Ese 29 de noviembre, la exlegisladora y excandidata a concejala, Laura Rojas, llegó desde Los Ángeles, Estados Unidos, en un jet privado a Santa Cruz, aparentemente usando pasaporte diplomático, de manera que el equipaje ingresó sin los controles de rigor. Las maletas fueron llevadas a un galpón de una empresa de seguridad, de propiedad del juez Hebert Zeballos, cuyos antecedentes no son dada edificantes.

La cereza sobre esta torta la puso el presidente Rodrigo Paz al declarar: Todo esto es parte de desmontar un Estado tranca y corrupto. Esta información la manejábamos tiempo atrás. Se han ido generando los pasos necesarios para entender la primera estructura. Tendrá que ser la investigación y la justicia la que mostrará con claridad sus procedimientos. Sí les puede decir que habrá otros casos más, vinculados a otros temas. Que no se asuste la gente que van a salir muchos escándalos, que nosotros estamos haciendo las investigaciones. A nosotros no nos interesa hacer escándalo sino desmontar la corrupción a todos los niveles que hay en el Estado tranca.

Hasta el momento están detenidos la exdiputada Laura Rojas, Juan Carlos Espinoza, Vicky Ríos, Carlos Diego Numberg y Roy Paz, todos investigados por el presunto delito de legitimación de ganancias ilícitas. En tanto, Gabriel Giuliano Leoni, el acompañante de Laura Rojas en el viaje, está prófugo y al parecer escapó por la frontera con Paraguay.

Toda esta maraña deja más dudas que certezas, por ejemplo: Cuántas maletas se internaron en los años pasados, tomando en cuenta la decena de viajes de Laura Rojas al país del norte. Qué otras personas de alto rango en el gobierno o la gobernación de Santa Cruz están involucradas. Si es evidente que la DEA fue la que alertó al gobierno sobre el caso.

El Ministerio Público en el afán de buscar a los involucrados, por el caso maletas que no pasaron por control aduanero, debido a la presentación de un pasaporte diplomático, terminaron hallando droga en un galpón. Ahora tiene dos casos.

Algunos parlamentarios creen que la fiscalía encubre a otros implicados conocedores del contenido de las maletas. El cuestionamiento principal apunta a la falta de control en todos los niveles, porque el piloto no fue detenido, no se secuestró el avión, no hubo comunicación oportuna entre los altos niveles del Estado y el caso parece apagarse como una vela.

Ernesto Murillo Estrada es filósofo y periodista.

El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.