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uando el presidente boliviano Rodrigo Paz decidió eliminar la subvención a los combustibles, fue en medio de la escasez desesperante de diésel y gasolina, la ciudadanía estaba cansada de sufrir esa penuria de meses. Los diferentes sectores de la economía llegaron al extremo de manifestar su desesperación: ¡que suban el precio, pero tengamos diésel y gasolina para trabajar, afirmaron. Es así que, mediante Decreto Supremo 5503. el precio del litro de gasolina especial subió de Bs 3,74 a Bs 6,96, equivalente a un dólar americano, y el diésel de Bs 3,72 a Bs 9,80.

Ese mismo día, el petróleo crudo cotizó en los mercados internacionales cerca a $us 56 por barril o sea $us 0,35, litro de crudo. Aunque no oficialmente, pero de voz autorizada, se supo que el valor real de importación de la gasolina, superaba la barrera de Bs 10, por litro, equivalente a $us 1,43. Ese dato dejó la duda sobre si realmente toda la subvención fue eliminada.

En este intento de análisis, lo que realmente interesa es el valor de un litro de gasolina o diésel en las refinerías de otros países, desde donde se embarcan a Bolivia. La cotización internacional de la gasolina, está en los mercados de futuros a $us 5,63 el galón, con un promedio de $us 1,49, por litro, y que solo el costo de refinar —según diferentes fuentes— varía entre 0,40 y 0,70 dólares por litro, según sea la calidad del crudo, de las fórmulas y tecnología que se aplique. A pesar de ser menos refinado, el diésel cuesta más que la gasolina. debido a sus complejos procesos de refinación.

La gasolina y diésel que Bolivia consume se importa principalmente de Argentina, Paraguay, Chile, Perú. A pesar del secretismo oficial complaciente, se conoció que YPFBB compra gasolina y diésel a comercializadoras internacionales como son Trasfigura, Vitol y Futura, que trasladan desde esos países —bajo condiciones de entrega hasta ahora no aclaradas— e ingresan al territorio nacional por rutas conocidas.

Hidrovía Paraguay-Paraná, en barcazas, y luego en ferrocarril, por medio de terminales como Puerto Suárez (Puerto Aguirre). Transporte carretero ingresa por la frontera argentina, via Yacuiba. Terminal marítima, descargada en el puerto chileno de Arica (Terminal Sica Sica),

Por otro lado, el Gobierno autorizó al sector privado la importación directa. Según la página de ANH, existe el registro de decenas de empresas unipersonales y jurídicas. Salvo casos aislados, y por escaso volumen, los demandantes privados como agricultores, transportistas de carga y pasajeros, empresas mineras, no registran operaciones de importación.

Para calcular el precio aproximado de venta, debe considerarse los siguientes costos: precio del petróleo crudo, agregar el costo de refinación para obtener gasolina o diésel, sumar la logística de transporte hasta destino final; los impactos tributarios, cuando corresponda, y por supuesto la ganancia del proveedor; si el precio del litro de gasolina y diésel que paga el consumidor boliviano, es el equivalente de esa sumatoria, entonces no existe subvención. Como en toda gestión transparente, se debe presentar información pública sobre los costos de importación —desconocidos por la mayoría de los ciudadanos—.

Estos datos son importantes como referencia, para explicar lo que sucede ahora, y lo que viene: el crudo subió a 100 dólares el barril, que equivale a $us 0,62 el litro. Frente a eso, el dólar flexible se cotizó el viernes a Bs 11,23, el consumidor paga solo 61 ctvs. de dólar, el litro, el faltante tendrá que salir del PGE, porque el gobierno declaró que los combustibles tendrán el mismo precio hasta fin de año. Esta nueva situación afectará al 50-50 e incrementará el déficit fiscal.

Mario Malpartida es periodista.

El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.