
yer asistí en la facultad de Agronomía de la UMSA a la presentación “El bambú como recurso estratégico”, para la gestión sostenible de los ecosistemas, la resiliencia climática, la bioconstrucción y la bioeconomía a invitación de la Red Boliviana de Bioeconomía, y salí con una mezcla de entusiasmo y profunda reflexión.
Como alguien que vive apasionado "empujando el carro" del turismo sostenible y construyendo con sus propias manos cada rincón de Colibrí Ecolodge, buscaba respuestas técnicas. Lo que encontré fue una revelación económica y política que todos los bolivianos deberíamos conocer.
El "Acero Verde" que no pudimos ver
En 2013, cuando iniciaba la construcción de mi ecolodge, busqué bambú tratado. Quería su versatilidad, su resistencia y esa estética orgánica que conecta al viajero con la tierra. Fracasé. No había proveedores, no había tratamiento, no había industria. Tuve que recurrir a los callapos de madera de Quime. Como carpintero de oficio me frustró no poder usar el "acero verde" en mi propio emprendimiento.
Ayer, la sorpresa llegó de la mano de Pablo Jácome Estrella (Director Regional para América Latina y El Caribe del INBAR): Bolivia, increíblemente, figura en primer lugar en Latinoamérica en proporción de hectáreas de bambú, superando incluso a Brasil. No lo podía creer, tenemos el recurso, pero no tenemos la industria. ¿Por qué?
El autogol histórico de 2008
Lo que escuchamos fue una estocada al sentido común. Jácome mostró una carta de 2008 donde el Gobierno boliviano se retiraba de la Organización Internacional del Bambú (INBAR) bajo el argumento de que "Bolivia no producía bambú".
Se pueden imaginar, es como si Brasil o Argentina se retiraran de la FIFA alegando que no tienen jugadores de fútbol. Un despropósito que retrata el desconocimiento crónico de nuestras autoridades sobre nuestras ventajas comparativas, un análisis FODA básico.
El Bambú: El nuevo socio del Turismo Sostenible
El bambú no es solo una planta que absorbe como ninguna otra el dióxido de carbono; es una industria de 70.000 millones de dólares que genera 20 millones de empleos a nivel global. Para Bolivia, es el aliado perfecto para el café, el cacao, la castaña, la quinua, para los empaques que reemplacen al plástico, en síntesis, para el Turismo Sostenible.
Recordé una charla con el Dr. Morales, en un foro de la academia de ciencias económicas, quien me decía que Bolivia no podía apostar a la industria del turismo por falta de infraestructura. Mi respuesta sigue siendo la misma: la secuencia es Atractivo → Servicios → Infraestructura. No a la inversa. Lo mismo está pasando con el bambú y el desconocimiento de nuestras autoridades.
Hacia la "Ruta del Bambú"
El bambú es el material perfecto para cerrar el círculo:
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Construcción: Ecolodges, mobiliario, utensilios de cocina de bajo impacto y alta estética.
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Culturas: Nuestras quenas, zampoñas, etc., ya son bambú.
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Sostenibilidad: Donde hay bambú, el agua no se seca; los ojos de agua y arroyos se mantienen vivos.
Así como despertamos al ecoturismo mirando a Costa Rica, hoy debemos mirar a Ecuador, Perú, Colombia, China y otros para integrar al bambú en nuestra matriz productiva y turística.
La magia existe. A las rutas del vino, del café, quínoa y del cacao, pronto se sumará el bambú. No permitamos que el desconocimiento nos siga cegando ante la riqueza que crece, literalmente, en nuestro patio.
Rolando Mendoza Patiño es economista e impulsor del turismo sostenible.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
