
ay una hipótesis que cada día parece cobrar mayor fuerza: Cerimedo sigue digitando la línea comunicacional del Gobierno, solo que ahora lo hace desde Chonchocoro. La duda es si esto sucede de manera concertada o unilateralmente. Basta observar la agenda pública de los últimos tiempos: audios, filtraciones, especulaciones, controversias y toda una sucesión de acontecimientos que terminan teniendo un mismo protagonista, directa o indirectamente.
Cuando estaba en libertad, supuestamente tenía influencia en las decisiones presidenciales, intervenía en el entorno del poder y digitaba el rumbo del Gobierno. Hoy, privado de libertad, pareciera seguir ejerciendo influencia, aunque desde otro escenario: continúa ocupando el centro de la agenda pública y condicionando la conversación política.
Hay que reconocer que el hombre no es ningún despistado. Su nombre sigue presente; sus actuaciones y controversias continúan marcando el debate y, lo más llamativo, el Gobierno parece incapaz de escapar de esa dinámica.
Una pregunta elemental: ¿a quién le interesa que la agenda gubernamental siga concentrada en Cerimedo?
Evidentemente, al propio Cerimedo y a quienes encuentran en esta situación una oportunidad política para desgastar al Gobierno, desde distintas posiciones, colores e ideologías. Lo inexplicable es que el Gobierno parezca colaborar con esa dinámica, sin capacidad para desplazarla y sin una estrategia que le permita recuperar la iniciativa.
El resultado está a la vista: continúa la erosión de la imagen presidencial y gubernamental. La administración parece atrapada en una sucesión de controversias que desplazan cualquier posibilidad de instalar una agenda propia.
Mientras esto ocurre, hay hechos objetivos, decisiones y resultados que podrían ocupar un lugar mucho más importante en el debate público. Veamos dos casos.
Gasolina:
Durante 2025 y buena parte de 2026, el problema de los combustibles fue uno de los mayores dolores de cabeza del país. Primero, la gasolina que no llegaba, las colas interminables en los surtidores y la incertidumbre cotidiana. Después, los cuestionamientos sobre su calidad, las denuncias de daños en motores y la preocupación de miles de propietarios de vehículos.
Fue un problema nacional, con enormes repercusiones económicas y políticas. Hoy esa situación ha cambiado sustancialmente. Tenemos gasolina de buena calidad, han desaparecido las colas y la preocupación por la escasez ha dejado de ocupar el lugar que tenía en la vida cotidiana.
Sin embargo, pareciera que el Gobierno no se ha enterado que ha superado uno de los problemas que más lo desgastaron. No hay una estrategia comunicacional que explique el resultado, muestre lo conseguido y permita a la ciudadanía reconocer la diferencia entre la situación anterior y la actual.
Presupuesto General del Estado 2027:
En las últimas horas se ha conocido información sobre el nuevo presupuesto que, más allá de las polémicas que pueda generar, plantea elementos que merecen una discusión de fondo.
No estamos simplemente ante una nueva distribución de ingresos y gastos. Por su orientación y concepción, parece perfilarse un diseño diferente de Estado, una nueva relación entre el sector público y la iniciativa privada, y un alejamiento del modelo de predominio estatal que caracterizó los últimos veinte años. También plantea la decisión de retomar la reivindicación autonómica.
Es un asunto de enorme trascendencia política y económica. Hay mucho que debatir, analizar y cuestionar. Precisamente por eso, sorprende la escasa difusión gubernamental de sus alcances. Algunas declaraciones, particularmente las del ministro de Economía, no sustituyen una estrategia de comunicación que explique a la sociedad qué se pretende cambiar, por qué y con qué consecuencias.
Estamos, potencialmente, frente a uno de los asuntos más importantes de la gestión gubernamental y, sin embargo, no existe una campaña consistente para instalarlo en la agenda pública.
La paradoja es evidente: el Gobierno no comunica que ha superado el problema de la gasolina y tampoco explica adecuadamente las características y los alcances de un presupuesto que podría marcar el inicio de un nuevo modelo de Estado.
En cambio, los audios, las especulaciones y las controversias alrededor del argentino ocupan todos los espacios.
El Gobierno no puede permitir que su agenda sea definida permanentemente por sus adversarios, por controversias ajenas a sus prioridades o por personajes que terminan convirtiéndose en protagonistas de su propia comunicación.
La política tiene sus reglas elementales. No basta con poner huevos; hay que hacer que la gente se entere. Mi abuelita decía: "Cuando las gallinas ponen huevos, cacaraquean".
Jaime Navarro Tardío es político y exdiputado nacional.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
