
on la certeza científica de que los cargamentos de madera retenidos en puertos de Chile y en ciudades fronterizas de Bolivia no fueron impregnados con cocaína, y tras lograr la liberación de todos los camiones retenidos en ambos países, el Estado boliviano ha decidido pasar a la ofensiva para defender la reputación de sus exportaciones.
Autoridades bolivianas denunciaron en las últimas horas que los señalamientos sin sustento técnico realizados por representantes judiciales y policiales de ambos países causaron un perjuicio directo a la industria maderera nacional, un sector clave para la economía que genera miles de empleos en el país.
"El Estado boliviano reitera que siempre actuará con la mayor responsabilidad institucional en la lucha contra las drogas, emitiendo cualquier tipo de criterio bajo fundamentos científicos e información plenamente verificada", señala un comunicado oficial del Ministerio de Gobierno emitido en La Paz.
Y es que lo que comenzó como una grave acusación internacional ha terminado en un fuerte reclamo diplomático. El Ministerio de Gobierno anunció que, tras rigurosos análisis científicos, los laboratorios especializados de Chile y Brasil descartaron categóricamente que los cargamentos de madera boliviana retenidos estuvieran impregnados con cocaína.
La resolución del caso no ha calmado las aguas en el plano bilateral. El Ejecutivo boliviano apuntó directamente contra autoridades judiciales chilenas por haber actuado de forma apresurada y sin pruebas técnica.
El Ministerio de Gobierno, de manera conjunta con el Ministerio de Relaciones Exteriores (Cancillería), exigirá explicaciones formales al fiscal chileno que impulsó la acusación original.
Llamado a la responsabilidad local: El comunicado también envió un duro mensaje a la oposición y a los líderes políticos internos de Bolivia, instándolos a no utilizar estos temas delicados de forma política ni anticipar criterios sin rigor científico o jurídico.
Con la flota de transporte pesado finalmente en marcha y los resultados de laboratorio en la mano, el debate ahora se traslada de las fronteras a las oficinas diplomáticas, donde Bolivia buscará limpiar por completo el nombre de su sector exportador.









