
l directorio del Banco Central de Bolivia (BCB) aprobó el desembolso de un crédito interno de Bs 31.839 millones a favor del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, en el marco del Presupuesto General del Estado (PGE) 2026.
“Se resuelve que, en el marco de lo establecido en la disposición final primera de la Ley N°1705 del Presupuesto General del Estado - PGE 2026, aprobar el otorgamiento de un Crédito Extraordinario a favor del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas”, se lee en la resolución 11/2026 del BCB.
El presidente del ente emisor, David Espinoza, sostuvo que la otorgación del crédito es para que el Gobierno cubra sus obligaciones de corto plazo para este año.
Dijo que la tasa de interés es del 4,55% anual y la fecha límite de desembolso es el 2 de febrero de este año, es decir el lunes pasado. La garantía son los bonos del Tesoro, no negociables. El plazo de devolución es de 35 años con cinco años de gracia.
Poco después, el analista económico liberal Antonio Saravia reaccionó mediante un post en su cuenta de X con contenido de crítica institucional.
"Era inevitable. La subvención sólo redujo el 33% del déficit (y el ajuste lo cargó el ciudadano). Queda un 66% por cubrir. Lo más fácil es pedirle al BC que imprima. Es un montón de plata!! Ya sabemos lo que viene… inflación, devaluación, inestabilidad. Esto es, además, un funesto precedente para el presidente del Banco Central y para su institucionalidad. Pero claro, que se podía esperar de un presidente interino. ¿Qué incentivos tiene alguien sin independencia a decir “no”?", señala Saravia.
Luis Fernando Romero, también analista económico, explicó que la resolución autoriza al BCB a otorgar financiamiento directo al Gobierno Central "mediante créditos o compra de instrumentos del TGN, con condiciones definidas por el Directorio (monto, plazo, tasa y uso)”.
Sostuvo que entre los objetivos económicos y financieros están cerrar brechas de liquidez del Tesoro General del Estado, es decir, cubrir faltantes temporales de caja cuando los ingresos (tributarios, externos o de crédito) no alcanzan.
Además, se buscaría sostener la ejecución del gasto público, evitar un ajuste fiscal abrupto de corto plazo que pueda afectar actividad y empleo y asegurar la continuidad operativa del Estado en un contexto de restricciones de financiamiento externo y menor flujo de divisas.
No obstante, Romero alertó que puede haber riesgos si el BCB continúa como financiador del Gobierno central. Entre ellos expone: riesgo de deuda pública, puesto que la deuda interna del TGN ya es muy elevada y el nuevo crédito profundiza la dependencia del BCB.
Además, mencionó que se acortan los márgenes de maniobra futura y aumenta la concentración del acreedor (BCB), debilitando la disciplina fiscal.
Advirtió que hay un riesgo monetario (emisión e inflación), riesgo fiscal, riesgo patrimonial del BCB, riesgo de confianza e inversión y con esto, una señal negativa para inversionistas, calificadoras y ahorristas.









