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l 22 de marzo, en toda Bolivia 18.341 candidatos se prepararán para ocupar 2.716 posiciones elegibles en todo el país, disputándose la preferencia de 7.429.516 ciudadanos habilitados para votar, lo que equivale a que cada candidato necesitará el voto —en gruesos números promedio— de 405 electores para obtener uno de los puestos elegibles (algo factible para los pequeños municipios de muy escasa población, tema al que seguro volveremos antes de la elección) y para los que —por puro número— tendrá el 15% de probabilidades de ser elegidos.

¡Vaya que “suena” fácil! Pero ni tanto. Veamos el panorama en el Eje: En los departamentos de Cochabamba, La Paz y Santa Cruz se disputan la Gobernación diez organizaciones, ¡diecisiete! y once, respectivamente, mientras que en sus respectivas ciudades principales pugnan para sus Alcaldías en Cochabamba las mismas diez que para su Gobernación, en La Paz las diecisiete ídem, en El Alto dieciocho y en Santa Cruz de la Sierra lo son quince.

En estos días se ha hablado mucho de la profusión de candidaturas, como un mal signo democrático. Yo no lo veo así, por dos razones: al no haber ya un partido u organización hegemónicos que copó el poder —y el espacio político— durante mucho tiempo, un dicenio en este caso del MAS, hay muchos intereses (incluso divergentes, por supuesto) que optan por manifestarse y tratar de conseguir una parte de ése como “su” espacio político; que lo consigan es otra cosa, como nos arriesgaremos a comentar poco adelante con MORI-UNITEL. La otra razón, muy importante y que las nacionales no lograron —exceptuando el arco masista y afines—, es el de redefinir liderazgos (lo que, hasta el momento, se ve más en Alcaldías): promoviendo unos —como a Saavedra en Santa Cruz de la Sierra y Velasco en el departamento—, reforzando otros —Reyes Villa en Cochabamba— y descartando otros —Fernández en Santa Cruz, Arias en La Paz y Copa en El Alto, con desaprobaciones del 92%, 66% y 96% respectivamente (y Quispe con el 69% de negativos), lo que los convierte en desechos políticos. (Camacho es un caso que dará estudio, incluso considerando que las encuestas —a pesar de la amplitud y focalización de ésta— no son más que fotografías de un momento: Alcanzó la “punta” del 29,3% de intenciones para Gobernador de Santa Cruz en la encuesta UNITEL-MORI pero está distante del más del 40 % que el mismo estudio le da favorable a la gestión de CREEMOS en la Gobernación y que (supuestamente) debería beneficiarle, lo que deja una duda: ¿esa “punta” le permitirá crecer hasta superar el baremos del 40 % e ir a segunda vuelta, o LFC —con toda la solidaridad que despertó su secuestro y encarcelamiento— llegó a su cénit electoral, hoy al menos, y quedará como guerrillero contra el prorroguismo y defensor de la democracia en barricadas?

Quiero aún hacer mención de tres aspectos que se me quedaron significativamente destacados en la encuesta UNITEL-MORI y que, sin incurrir en el error de considerarlos definitivos, son, por el momento al menos, significativos. El primero es el 66,3 % de intenciones atribuidas a Saavedra para la Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra, un pronóstico que, de mantenerse o mejorarse, sería único en elecciones municipales en Santa Cruz y el país y al que ni Morales en las nacionales de 2009 —pleno en el Poder y las que más le benefició— tampoco llegó.

Otro aspecto es el escaso apoyo a las candidaturas promovidas por PATRIA (con el tácito apoyo del presidente Paz) y la virtual inexistencia de adhesiones para las apoyadas por el vicepresidente. Los resultados del 22 de mayo permitirán analizar varios panoramas a futuro: la capacidad de negociación del 50/50 con las nuevas autoridades; un instrumento político propio en pro del Presidente (considerando que el PDC fue un paraguas de cobijo electoral), y la pervivencia política —o descarte— del actual vicepresidente Lara.

Sólo me queda una puntualización: Las candidaturas evistas cobijadas bajo la sigla Alianza Unidos Por Los Pueblos (A-UPP), sólo alcanzan un resultado expectaticio para la Gobernación de Cochabamba, con el 16,8% que la encuesta UNITEL-MORI le dio al exsenador Loza pero escaso para pasar a ballotage y muy distante del 40% de votos con diferencia del 10% sobre su próximo contendiente que le permitiría ganar en primera vuelta. De todas formas, valga la prevención (desconozco cuán profundamente la encuesta se internó para investigar en el bastión chapareño, de donde se debe nutrir).

Queda cuatro semanas hasta la votación, la primera subnacional sin el MAS hegemónico pero con camuflaje. Mucho se pueden mover los resultados y las posiciones pero me atrevería augurar que están ya definidos los Alcaldes para Santa Cruz de la Sierra y Cochabamba; las demás posiciones son albures urgidos de trabajo.

En fin: Alea iacta est. Dios así lo quiera.

José Rafael Vilar es consultor político.

El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la línea editorial de Datápolis.bo.