
a apertura de un mercado mayorista para la importación y distribución de combustibles son medidas para garantizar el abastecimiento, pero estas medidas requieren de toda una reingeniería de Estado por detrás. Más allá de la infraestructura y las subvenciones-contrabando, que al final son detalles que serán resueltos en los próximos 6 meses (incluyendo el GLP), siempre y cuando se trabaje con vital importancia y enfoque en lo siguiente:
Los mercados mayoristas y cualquier mercado en si del sector privado necesitará una fuente de dólares. Esto dado a que los carburantes son comercializados en bolivianos, las transacciones entre las estaciones de servicio y los usuarios (población en general) se dan en bolivianos y para cumplir el círculo virtuoso, estas estaciones de servicio o proveedores mayoristas tendrán que acudir a un mercado de dólares para continuar con la importación de hidrocarburos y así dar continuidad al abastecimiento.
Ante el contexto actual, ¿cuáles son las opciones que se tienen? Pues bueno, tendrían que acudir al mercado paralelo o al banco central. En caso fuera al primero, esto podría ocasionar una subida en la cotización por el incremento de la demanda en dólares y generar a futuro un proceso de incremento de precios dada la alta demanda de divisas generada. En el caso de acudir al banco central, que sería la segunda opción, sabemos en el último informe de reservas brindado por el presidente del BCB, que a la fecha se tiene alrededor de 600 millones de dólares líquidos en las reservas a Enero 2026 comparado con los 70 millones que se tenían al inicio de gobierno en Noviembre de 2025. Pese al incremento, este no es suficiente para abastecer esta demanda de dólares, que aproximadamente son entre 40 a 60 millones de dólares por mes para gasolina y diésel.
Por lo tanto, lo que se necesita ya en términos macroeconómicos es un paquete de estabilización de 7000 a 12000 millones de dólares para generar los siguientes aspectos: 1) Estabilidad económica. 2) Retirar el cepo cambiario y tener ya un cambio único y flexible "Bolsín 2.0". 3) Controlar el proceso inflacionario. 4) Devolverle la confianza, condiciones y lo adeudado a la banca privada para dar paso a las transacciones y ahorros en dólares. 5) Contener las importaciones y demanda de dólares. Evidentemente esto tiene que ser a través de fondos de rescate y préstamo internacional.
De la mano, dado a los tiempos limitados y el nivel de emergencia, es importante avanzar con la seguridad jurídica para la activación plena del sector productivo y el aterrizaje de inversión extranjera directa. Este eslabón, es el único que nos podrá dar continuidad a lo anteriormente mencionado. Los préstamos que se van a contraer son finitos y deben ser pagados con las divisas que generaran los sectores productivos, llámese hidrocarburos, minería, agro, turismo, etc. Es este sector productivo consolidado y competitivo en la región que brindará los pilares fundamentales de estabilidad y futuro a Bolivia en el largo plazo.
Finalmente, esto requerirá nuevas leyes para los diferentes sectores productivos, seguridad jurídica y pactos políticos, y si repito pactos políticos, porque una asamblea constituyente es imperativa dado a que existen candados en la CPE de 2009 qué limitan las inversiones y generan inseguridad. Es posible un futuro serio y prometedor en los sectores productivos con responsabilidad medioambiental y social. Pero, solo con concesos y diálogo será posible avanzar en paralelo todos los frentes y atender la crisis. El recurso más limitado ahora es el tiempo, aun más que los hidrocarburos.
Abel Villegas es ingeniero en petróleo y gas natural.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
