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i conexión con el Movimiento San Isidro de Cuba viene desde 2019, cuando la búsqueda de información sobre lo que acontecía en Bolivia y en Chile en aquel año, me llevó a descubrir la injerencia castrista allá donde hubiera violencia con justificación en el discurso que apela a resentimientos para motivar la confrontación.

Mi incursión digital en la realidad de Cuba me acercó a la lucha decidida y valerosa de decenas de jóvenes artistas contra el control y la represión de la dictadura militar de la familia Castro sobre la libertad de expresión artística, en resistencia al decreto 349 promulgado en la isla sobre “Contravenciones de las regulaciones en materia de política cultural y sobre la prestación de servicios artísticos”.

Menuda orden del poder aquella. Establece diecinueve contravenciones dirigidas a restringir la creatividad e iniciativa de los artistas sometiéndoles a los límites impuestos por los organismos estatales, según los contenidos de la ideología oficial imperante. Todo bajo amenaza de apercibimiento, multa, decomiso de instrumentos, equipos y otros bienes, suspensión de espectáculos y cancelación de autorización para ejercer su arte.

La lucha del Movimiento San isidro tiene su lugar ganado dentro de las protestas suscitadas en la isla desde temprano, cuando quedó en evidencia que la estrategia castrista no era la democracia sino la dictadura comunista. Al decidirse a alzar sus voces ante la violencia institucionalizada de un régimen oprobioso que destinó y destina más recursos a la represión que a la vida, los rebeldes de San Isidro sellaron su destino.

Algunos de los rostros más visibles que ocupan la primera línea de esa gesta de jóvenes dedicados a las artes son los de Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Castillo “Osorbo”, con quienes me conecté desde entonces en íntima relación fraterna gracias a la tecnología. Comprobé que es cierto que sólo se comunica lo común. Por añadidura portentosa, que lo que se comunica, hace comunión.

Ambos participaron en el videoclip de “Patria y Vida”, himno de la resistencia cubana que ganó dos premios Grammy en 2021, junto a Yotuel Romero, Descemer Bueno, El Funky y Gente de Zona. Con ello se ganaron un lugar de prioridad en la lista de los enemigos del régimen, sumándose a sus víctimas, que se cuentan por miles. Las que perdieron sus vidas, su libertad, su patria, su círculo de afecto y sus bienes. Las que sufrieron y sufren la represión desde 1959.

Al respecto, la asociación civil sin fines de lucro Prisoners Defenders (PD) en publicación del 9 de julio, afirma que el régimen cubano ahora marca dos nuevos récords de represión: 1.306 prisioneros políticos al cierre de junio, siendo menores de edad 40 en el momento de ser detenidos.

Denuncia que solo en junio se documentó 32 nuevos presos y hay 21 casos más en proceso de verificación. Es una escalada represiva del régimen para evitar nuevas protestas, dirigida contra quienes participan en ellas o se expresan, contra periodistas, creadores de contenido, artistas, líderes religiosos, médicos, ex presos por el estallido social más grande en Cuba desde 1959 el 11 de julio de 2021.

Fue ese día cuando las fuerzas represivas detuvieron a Luis Manuel y a Maykel, antes de que pudieran unirse a la movilización que reclamaba por libertad y contra la miseria. Es que el paraíso proletario de la igualdad material a cambio de la cancelación de la libertad resultó, en Cuba y allí donde se aplicó, un infierno sin derechos humanos de primera, segunda y tercera generación: opresión y miseria por mayor.

Como informó la BBC Mundo en junio de 2022, los dos artistas permanecieron prisioneros hasta que fueron procesados en mayo de ese año. A Luis Manuel le dieron una condena de 5 años, y a Maykel, de 9. Sin debido proceso, a puerta cerrada, y en aplicación de un Código Penal de corte estalinista que devela la naturaleza del poder comunista. Sus derechos humanos en prisión son brutalmente vulnerados.

Hoy en Cuba hay más miseria, cortes de energía eléctrica, protestas sociales y represión. En medio, los presos políticos son utilizados como parte de la impostura. En marzo el régimen anunció que los estaba liberando. No lo hizo.

En paralelo, como parte del caótico reacomodo del tablero internacional, con la incertidumbre y ansiedad emergentes de las idas y venidas de lo que no se sabe si es una estrategia de la administración de la primera potencia mundial, o más de una o ninguna, se ha suscitado una serie de contactos entre EEUU y Cuba, en dirección aparente hacia el fin del socialismo. ¿Y de la dictadura?

El 9 de julio se cumplió el tiempo de condena de Luis Manuel. Fue sacado de la prisión de Guanajuay y no se sabe dónde está. El 10 Maykel fue sacado de la prisión de Kilo 8 y llevado a la de Guanajuay. Juego malévolo el de la dictadura: Otero desaparecido y Castillo reemplazándolo.

Con el pensamiento claro y la mirada fija en lo esencial, dejo hablar al corazón: ¡Libertad para Luis Manuel y todos los presos políticos! ¡Estamos conectados!

Gisela Derpic Salazar es abogada y asambleísta departamental en Tarija.

El presente artículo de opinión es de responsabilidad de la autora y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.