
ada efeméride es una oportunidad para declarar palabras de felicitación, agradecimiento y buenos deseos. Y esta ocasión, es propicia para hacerlo. Palabras nacidas desde ese mismo sentir.
¡Felicidades, Santa Cruz!
Felicidades por tu crecimiento, por tu pujanza y por esa fuerza que te ha llevado a convertirte en una tierra de oportunidades. Felicidades también por esa fe inquebrantable que ha demostrado que, cuando un pueblo se une en espíritu, nada es imposible.
Gracias por esta tierra noble que da alimento, sombra, agua, calor y todo aquello que se necesita para vivir. Gracias por acoger, por hacer sentir orgullo de las raíces donde generaciones nacieron, crecieron, trabajaron bajo este mismo cielo y, finalmente, descansaron en paz bajo esta misma tierra.
El mayor anhelo de todo cruceño es verte renacer una y otra vez; verte hermosa, elegante, imponente y noble, como siempre.
Santa Cruz de la Sierra…
Si no fuera por esa Cruz, quizá no se comprenderían las bendiciones que hoy traen gozo y ánimo.
Porque esa Santa Cruz también habla del sacrificio hecho por amor, aun sin merecerlo, como pueblo de dura cerviz, imperfecto y desobediente.
Esa Cruz habla de humildad. De que cada vez que se levante la mirada hacia ella, se recuerde que sin El no existe nada.
Esa Cruz lleva al Salvador. Aquel en quien está toda esperanza; aquel que puede sacar del hoyo, levantar y hacer resplandecer nuevamente.
Esa Cruz habla de confianza y que aun en medio de las dificultades, la fe es el camino a la victoria.
Que esa Cruz siga guiando al pueblo que se llama por su nombre.
¡Feliz aniversario, Santa Cruz de la Sierra!
Que Dios bendiga esta tierra, a sus familias, a sus hijos y a todos aquellos que, desde cualquier lugar, llevan a Santa Cruz en el corazón.
¡Viva Santa Cruz!
Marioly Chávez Arteaga es relacionista internacional, docente universitaria y profesora de piano.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad de la autora y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
