
os vientos de cambio llegan al sindicato de maestros urbanos más poderoso de Bolivia. Después de más de 40 años, la Unión Revolucionaria de Maestros (URMA), expresión del trotskismo del legendario Guillemo Lora, perdió la conducción de la Federación de Maestros Urbanos de La Paz ante el frente Magisterio Combativo, que se reclama de izquierda.
La elección culminó con un resultado estrecho. El frente Magisterio Combativo obtuvo el 35% de los votos, mientras que URMA alcanzó el 34%, una diferencia cercana a un punto porcentual que, en términos absolutos, representó menos de 400 votos.
Magisterio Combativo, frente liderado por Wilfredo Ajllahuanca, actual dirigente de la Confederación de Maestros Urbanos de Bolivia, consiguió que la profesora Anai Bozo se convierta en los próximos días en la primera mujer en asumir la Secretaría Ejecutiva Departamental en La Paz. Bozo derrotó al veterano dirigente trotskista José Luis Álvarez.
El magisterio urbano paceño fue uno de los sectores con mayor peso sindical con el trotskismo en la dirección y su última expresión de firmeza fue el rechazo movilizado a las medidas económicas del gobierno de Rodrigo Paz, entre ellas el Decreto Supremo 5503, el congelamiento salarial aplicado al sector público y las políticas relacionadas con el levantamiento de los subsidios a los combustibles.
Magisterio Combativo, en cambio, logró capitalizar políticamente los logros recientes obtenidos por el sector, durante la crisis de mayo y junio, particularmente con la conquista de un bono para el magisterio a nivel nacional y el incremento de la carga horaria en el nivel inicial.
Después de mucho tiempo, las elecciones en el magisterio paceño se realizó en fin de semana, lo que habría ocasionado un notorio ausentismo en las urnas docentes, pero también fue la evidencia de que existe un divorcio entre la cúpula dirigencial y las bases de los maestros urbanos.
Los resultados no pueden ser llevado a una instancia de apelación, según normas internas, por lo que Magisterio Combativo alista la posesión de Anaí Bozo como primera máxima dirigente de los maestros urbanos de La Paz y el trotskismo deberá abrir un amplio y sincero proceso de reflexión si quiere volver a la dirección sindical.









