
os sectores sociales con capacidad de movilización a nivel nacinoal: magisterio urbano y rural, y mineros cooperativistas, rompieron este jueves con la administración del presidente Rodrigo Paz a siete días del 1 de mayo, un hito en el calendario de las reivindicaciones laborales. Marchas, bloqueos, cabildos.. se asoman principalmente en la sede de gobierno.
La dirigencia del magisterio urbano de Bolivia informó que rompió el diálogo con las autoridades del Ministerio de Educación y que las protestas se masificarán con la llegada de más maestros a la sede de Gobierno.
“Se ha roto el diálogo. Hoy vamos a convocar a una conferencia nacional y mañana continuaremos con las movilizaciones. La siguiente semana se ratifica la llegada de miles de maestros a La Paz”, declaró el dirigente del sector, Wilfredo Ajllahuanca.
La Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia, por su parte, anunció la ruptura del diálogo con el Gobierno tras la inasistencia del presidente Rodrigo Paz a una reunión previamente acordada con seis ministros, lo que derivó en la declaratoria de estado de emergencia del sector.
Desde la plaza Murillo, el centro del poder político del país, el secretario ejecutivo de Fencomin, Richard Caricari, cuestionó la falta de atención del Ejecutivo y denunció un trato irrespetuoso hacia los cooperativistas. “Ya basta de ese manoseo, de esa humillación. (...) Hemos roto el diálogo. No está el presidente, no quiere atender a este sector, sus ministros a cuentagotas llegan. (...) Que se atengan a las consecuencias que el movimiento disponga”, afirmó.
El dirigente señaló que, pese a reiteradas solicitudes formales, no hubo una respuesta efectiva por parte del Gobierno para abordar temas urgentes como el abastecimiento de diésel y gasolina, situación que afecta directamente a la actividad minera.
En ese contexto, Caricari informó que la organización y sus federaciones regionales determinaron ingresar en estado de emergencia, dejando en manos de sus asambleas nacionales la definición de futuras medidas. No descartó la convocatoria a movilizaciones si no se instala un nuevo espacio de diálogo.









