
n medio de la crisis de la gasolina que lleva meses en Bolivia, el presidente Rodrigo Paz y tres ministros presentaron este martes el resultado de una investigación que estableció la existencia de una presunta “red internacional" dedicada al robo y adulteración de gasolina y diésel para obtener ganancias.
“Nos duele profundamente que la patria sufra de esta manera. Esto ha sido un intento de sabotaje y de traición a la patria. Esta red delincuencial opera en varios países, no es solo en Bolivia”, dijo Paz, luego de señal que la investigación fue realizada por el Ministerio de Gobierno con la cooperación de las carteras de Hidrocarburos y de Relaciones Exteriores.
Explicó que la red robaba combustible boliviano en garajes y otros espacios del exterior en una “suerte de venta ilegal” de carburantes. “O sea, al robarnos el combustible, los litros que sacaban de cada cisterna, adulteran con agua y otros productos, que después llegaba a Bolivia”, explicó Paz.
Por su parte, el ministro de Gobierno, Marco Oviedo, informó que la red internacional alteró en total 150 millones de litros que fueron transportados en 5.000 cisternas entre octubre de 2025 y marzo de este año.
Oviedo indicó que la investigación está a cargo de la Fiscalía General y abarca otros países como Chile, Paraguay y Argentina.
Señaló que se identificó que esta red operaba en dos sitios claves de Chile, en las ciudades de Arica e Iquique, desde donde se desviaba las cisternas a garajes particulares, donde se mezclaba la gasolina con agua sucia y aceite.
“Después de que se llena la cisterna, salen a garajes particulares, donde se extrae el combustible, se hace un traspaso, desde una cisterna hasta un camión más pequeño”, precisó.
Explicó que después de que los camiones pequeños descargan el combustible que sustrajeron, vuelven a cargarse esta vez con agua “que no es limpia y con aceite usado”, y vuelven a introducir el líquido a la cisterna.
Entre tanto, el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli anunció la suspensión de los contratos y recibos de gasolina de Vitol y Trafigura, dos de las comercializadoras de energía y materias primas más grandes e independientes del mundo, “hasta que finalicen las investigaciones sobre el combustible de mala calidad”.









