
l presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este martes ante la asamblea general de la ONU que está dispuesto a utilizar su "poderío militar sin igual" para asegurar sus intereses en América Latina que pasan por un cambio de régimen en Cuba y la batalla sin cuartel contra los carteles de la droga.
"Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra América ganen terreno en ningún lugar del hemisferio occidental. Y, de ser necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para asegurar los vitales intereses nacionales de Estados Unidos", dijo Trump.
"Los carteles son el EI (Estado Islámico) del hemisferio" y, como los combatientes del EI, "deberían ser ejecutados, exiliados o detenidos", explicó el republicano, según informó el diario Clarín de Argentina.
El presidente declaró a esos grupos "organizaciones terroristas" en febrero del año pasado, y meses después inició una campaña de ataques militares contra presuntas narcolanchas, en el Caribe y luego en el Pacífico, con más de 200 muertes hasta ahora.
Trump defendió esos ataques, a pesar de las críticas de organismos internacionales y algunos gobiernos de la región. "Nadie creía que fuera posible", se ufanó.
El poderío militar estadounidense no tiene parangón, dijo el mandatario. "Nuestras acciones en Venezuela son prueba de ello", añadió.
En la audiencia en la gran sala de la asamblea general se hallaba la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, con la que Trump prevé un breve encuentro este mismo martes.
Fuerzas estadounidenses capturaron y sacaron del país en enero de 2026 al entonces presidente, Nicolás Maduro, y a su esposa, en una audaz operación nocturna.
Trump, que creó una alianza de seguridad regional, el Escudo de las Américas, con gobiernos conservadores aliados en América Latina, ha dicho en varias ocasiones que ahora es "el turno de Cuba".
"Cuba caerá" advirtió el mandatario en la tribuna de la ONU. "El comunismo nunca llegará a Estados Unidos, pero la libertad llegará a Cuba", dijo.
"El régimen comunista está bajo una fuerte presión, la más fuerte que haya conocido jamás" explicó, en alusión al bloqueo petrolero y a las sanciones contra el régimen.
Poco antes de la intervención de Trump, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva había atacado a los "enemigos de la democracia" que a su juicio intentan intervenir en la región.
"La democracia está nuevamente en jaque. Volvemos a presenciar la injerencia extranjera en los procesos electorales. La división del mundo en zonas de influencia para incursiones neocoloniales en busca de recursos estratégicos constituye un gesto anacrónico", dijo Lula, que busca la reelección en las elecciones presidenciales del 4 de octubre.
Amenaza a Irán, pero...
Trump volvió a amenzar con “aniquilar” Irán si no logra un acuerdo con el régimen de los ayatolás que incluya su renuncia al arma nuclear y la apertura del estrecho de Ormuz. Pese a la amenaza, ha augurado que ese acuerdo llegará después de las elecciones de medio mandato, que se celebran el próximo 3 de noviembre y que pintan mal para Trump y su partido republicano.
“Tengo que tomar una gran decisión. Pactar con Irán un acuerdo que les permita reconstruir y hacer un mejor país o aniquilar a la República islámica. ¿Les mando al infierno sin posibilidad de supervivencia y sin esperanza de grandeza o generaciones futuras? Creo que lograremos un pacto después de las elecciones”, dijo con tono triunfalista, según informó El País de Madrid.
Acuerdo de seguridad con Dinamarca y Groenlandia
Al margen de su intervención en la ONU, Trump firmó el acuerdo de seguridad con Dinamarca y Groenlandia que, según él, otorga a Estados Unidos el “control permanente sobre la seguridad y otras necesidades” de la gigantesca isla ártica, en una ceremonia celebrada junto a los primeros ministros del reino, Mette Frederiksen, y del territorio semiautónomo, Jens-Frederik Nielsen.
“Vamos a tener una relación estupenda, una relación segura, vamos a coordinarnos y trabajar duro”, prometió el mandatario estadounidense, que ha descrito el arduo proceso de negociación del pacto como “un viaje sorprendente”. Va a ser, ha prometido, “estupendo para Europa, para Estados Unidos y para Groenlandia”.









