
os gobiernos de Estados Unidos y Colombia, del derechista Donald Trump y del izquierdista Gustavo Petro, se pronunciaron este domingo sobre Bolvia y los conflictos sociales y políticos que enfrenta la administración de Rodrigo Paz. El viernes, ocho países latinoamericanos firmaron una declaración conjunta sobre “la situación humanitaria” en Bolivia.
La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos se pronunció este domingo sobre la situación en Bolivia y condenó las acciones que estén destinadas a “desestabilizar” al gobierno de Paz que no logró desbloquear las rutas con un operativo conjunto entre militares y policías, y debe encarar la llegada este lunes de la marcha del evismo a la sede de gobierno.
“En Bolivia, los disturbios y bloqueos han generado una crisis humanitaria, causando escasez de medicamentos, alimentos y combustible. Condenamos todas las acciones destinadas a desestabilizar al gobierno elegido democráticamente de Rodrigo Paz y apoyamos sus esfuerzos por restablecer el orden en favor de la paz, la seguridad y la estabilidad del pueblo boliviano”, indica un mensaje publicado en la cuenta oficial del ente estadounidense.
Por su parte, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó este domingo que Bolivia vive una "insurrección popular" por las protestas y bloqueos que exigen la renuncia del mandatario de ese país, Rodrigo Paz, y ofreció la disposición de su Gobierno, que termina el próximo 7 de agosto, para contribuir a una salida pacífica de la crisis.
"Bolivia vive una insurrección popular. Es la respuesta a la soberbia geopolítica", escribió Petro en su cuenta de X, en la que también señaló que "Latinoamérica y el Caribe deben ser escuchados por el mundo mirando de frente en paz".
El mandatario colombiano aseguró además que su Gobierno está dispuesto, "si es invitado", a "buscar fórmulas pacíficas de salida a la crisis política boliviana".









