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legó antes de las 07:00 de este martes al aeropuerto de El Alto. Rodeado de policías, el exasesor presidencial Fernando Cerimedo fue trasladado al penal de Chonchocoro del municipio de Viacha. En tres semanas pasó del círculo más íntimo del poder en Bolivia a la cárcel altiplánica para guardar detención preventiva por presunto enriquecimiento ilícito aprovechando su influencia en el gobierno de Rodrigo Paz.

Hasta el 17 agosto, cuando su expareja Nadia Beller fue atacada en Santa Cruz por dos sicarios que siguen prófugos y lo denunció de ser el autor intelectual de intento de feminicidio, Cerimedo sentía que era indispensable en el entorno del mandatario boliviano. Autoridades del Ejecutivo trataron de negarlo o relativizar su presencia e influencia en las acciones presidenciales, pero videos, fotografías y testimonios mostraron todo lo contrario.

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Cerimedo y sus equipos de abogados defensores intentaron evitar su traslado desde la cárcel cruceña de Palmasola hasta el penal viacheño de Chonchocoro argumentando la altura de ese recinto penitenciario y los problemas de salud del consultor argentino que participó en campañas electores en Argentina, Brasil y Honduras. Su proximidad con Paz y su entorno político y familiar quedó en evidencia.

El exasesor presidencial cumplirá los protocolos penitenciarios en Chonchocoro, según se informó este martes. Tras llegar en una caravana de vehículos policiales, fue ingresado al penal, fue examinado médicamente y estará en un ambiente aislado. Se especuló con que podría ocupar la celda especial en la que estuvo el exgobernador cruceño Luis Fernando Camacho, a un lado de las secciones regulares de Chonchocoro.

En el departamento de La Paz, Cerimedo es investigado por ganancias ilícitas con afectación al Estado a partir de su rol privilegiado en el poder. En Santa Cruz ha sido acusado de tentativa de feminicidio en contra de Nadia Beller y es investigado de haber golpeado violentamente a su expareja con anterioridad. El caso de supuesta protección al narcotráfico, inicialmente investigado en Beni, se ha ido diluyendo en las últimas semanas.

Cerimedo de 45 años amenazó al caudillo político Evo Morales con una inminente detención por graves delitos a través de mensajes en sus redes sociales que solían empezar o acabar con un "tic tac"; sin embargo, es quien ahora se encuentra tras las rejas, aislado de los medios de comunicación, de otros internos y de políticos interesados en averiguar su verdadero rol en el Gobierno.