
l penal de Chonchocoro no es una cárcel de "máxima seguridad" como mencionan autoridades, policías y medios de comunicación. Se han producido fugas, apuñalamientos, torturas a reos y otros abusos y delitos. Lo último ocurrió este fin de semana: una balacera entre internos y efectivos policiales que se saldó con la muerte de un peligroso reo brasileño.
Se trata de Lucas Rosendi Sarabia, miembro del Primer Comando de la Capital (PCC), murió abatido este domingo durante un operativo policial en el penal de de Chonchocoro, en el municipio paceño de Viacha, luego de protagonizar una balacera dentro del recinto penitenciario.
El director nacional de Régimen Penitenciario, Daniel Mérida, informó que el recluso Lucas Rosendi Sarabia era miembro del PCC, la organización criminal más grande Brasil. En 2020, Rosendi hizo explotar una granada en la cárcel de Mocoví de Beni y provocó la muerte de tres internos y dejó heridos a 31.
En febrero de este año, Rosendi fue derivado a la cárcel de Palmasola, en Santa Cruz, donde asesinó a otro recluso golpeándolo con un palo. Por este motivo, fue derivado a la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro, donde este fin de semana murió tras protagonizar una balacera.
La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) abrió una investigación para esclarecer el hecho y determinar las responsabilidades, mientras seis efectivos policiales son investigados y tres de ellos quedaron aprehendidos.
Según informó el director departamental de la Felcc, coronel Henry Pinto, Rosendi Sarabia abrió fuego contra otros reclusos, principalmente contra internos de la celda J9, e hirió a uno de ellos en el pie derecho.
Ante la situación de riesgo, efectivos policiales intervinieron utilizando sus armas de reglamento y abatieron al ciudadano brasileño con condena de 30 años para neutralizar el ataque.
Tras controlar la situación, personal de la Felcc y del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) realizó el levantamiento legal del cadáver, que fue trasladado a la morgue del Hospital de Clínicas de La Paz para la autopsia médico legal, la cual establecerá la causa exacta de la muerte.
Como parte de las investigaciones, tres funcionarios encargados de la seguridad del penal fueron aprehendidos por presuntas irregularidades en los controles internos. Los investigados son un teniente y dos sargentos, quienes deberán responder por posibles fallas en los protocolos de seguridad.
De forma paralela, otros tres policías que participaron directamente en la intervención armada también quedaron bajo investigación, conforme al procedimiento que se aplica en casos donde efectivos hacen uso de armas de fuego durante operativos.
La Fiscalía y la Felcc buscarán reconstruir la secuencia de los hechos, determinar si existieron omisiones en las medidas de seguridad y establecer responsabilidades sobre el ingreso y posesión del arma de fuego y del artefacto explosivo dentro del recinto penitenciario.
Asimismo, las autoridades anunciaron que tomarán declaraciones a otros privados de libertad que presenciaron el enfrentamiento para esclarecer cómo se inició el ataque y confirmar las circunstancias que derivaron en la muerte del ciudadano brasileño.









