
Hoje não falarei do Brasil: Me queda pendiente aún una columna sobre las recientes elecciones en Brasil pero hoy la dedicaré a cuando MAGA despertó a una nueva ―y “halloweeneana”― realidad…)
El martes 3 de noviembre pasado, en EEUU se realizaron las elecciones de medio período (mid-term elections) cumpliendo el punto medio del mandato de cuatro años de un presidente. (En esos comicios intermedios se eligen los 435 escaños de la Cámara de Representantes de Estados Unidos ―mandatos de dos años―, y 33 ―o 34, según el ciclo― de los 100 miembros del Senado de Estados Unidos ―elegidos para seis años y renovados por tercios―; esta vez, además, se elegían 39 gobernadores).
Este era el panorama el lunes 2 de noviembre: Los republicanos (los MAGA y los no-MAGA, que los hay, más callados hasta ahora) dominaban la Cámara de Representantes: 220 escaños contra 215 del Partido del Burro, con 2 más que los 218 necesarios para ejercer la mayoría (también hay 6 delegados sin voto); en el Senado los del Partido del Elefante tenían 53 curules (con 51 ya eran líderes) y los demócratas 45 (había 2 independientes que votaban tácitamente con los demócratas). En los gobiernos estaduales había 26 gobernadores republicanos y 24 demócratas.
Las midterms de este año coincidieron con tres días después de Halloween, la antigua fiesta que mezcla ritos cristianos (All Hallow Eve o víspera de Todos los Santos) con creencias paganas celtas (el Samhain o fin de la cosecha) y romanas (el recuerdo de los familiares difuntos: mundus patet) pero que en este 2026 debió significar luego para muchos electores MAGA la visita del cat sith robando sus almas desde el mundo de los muertos... azules.
En vísperas de los comicios, los medios (colgados de las polling firms) auguraban la potencial victoria demócrata en la Cámara y posiblemente en el Senado (no vi alguna sobre Gobernaciones, que son más locales). Las últimas del mismo 3 de noviembre que vi del agregador de encuestas (conservador) RealClearPolitics y del Silver Bulletin daban un 52,1 y 51,8% respectivamente (en encuestas genéricas agregadas) para los demócratas y el 43,3 y 43,0 % para republicamos (margen del +8,8% para demócratas). Esos resultados predichos eran entendibles tanto por el creciente costo de la vida en el bolsillo del americano medio (peor para la base MAGA mayoritariamente obrera, rural y clasemediera baja), la guerra en Irán ―iniciada a la zaga de Israel y mantenida a pura consigna, a pesar del declarado desabastecimiento de armamentos esenciales y el alto costo (financiero y en popularidad) de mantenerla―, la baja aprobación presidencial consecuencia de la percepción de (supuesto) incumplimiento por Trump de sus promesas en la campaña del 2024 y el efecto ―sobre todo en electores hispanos― de cómo la anunciada “guerra contra la migración ilegal de delincuentes” se ha convertido en una razzia contra grandes sectores inmigrantes, principalmente hispanos.
Pero el resultado seguro fue peor que el supuesto paso del cat sith.
En el Senado, los demócratas ganaron siete escaños, para totalizar 54 senadores (a los que se suman los dos independientes), más de los 50 necesarios para dominar el liderazgo del Senado (y con posibilidad de 2 escaños más: en Alaska la candidata demócrata lidera la votación con el 74% escrutado, y en Misisipi el candidato demócrata también lidera con el 97% ya registrado, lo que podría sumar a la bancada demócrata, al menos, un senador más). Los republicanos tienen a la fecha 44 senadores confirmados, diez menos (doce menos con los independientes prodemócratas).
En la Cámara de Representantes, los demócratas ganaron 41 escaños para obtener 253 (hay 21 curules aún en distintos porcentajes de disputa en varios estados); por el bando republicano han confirmado 161 espacios, 59 menos que en 2024 (aunque pudieran mejorar parcialmente con alguno de los aún disputados).
De los Gobernadores, de 26 republicanos, a hoy conservan 20 mientras los demócratas tienen 28, con 2 en disputa (liderando en ambos los candidatos demócratas: Alaska al 74% y Kansas al 99%).
En resumen, hasta mientras escribo, los republicanos han perdido el control de ambas Cámaras y la mayoría en Gobernaciones.
Perspectivamente, lo ideal sería una cohabitación entre Trump y sus adeptos con los republicanos no-MAGA y los demócratas, una entente cordiale que no haga implosionar la relación Ejecutivo-Congreso (sin olvidar que antes de las próximas elecciones en 2028 con bastante posibilidad el Congreso deberá elegir, al menos, dos miembros de la Corte Suprema, considerando que cuatro de ellos superan los 70 años ―Thomas tendrá 80 para 2028) porque lo más perjudicial ―catastrófico en resultados― sería que Trump, desde su Rama Ejecutiva, se decida a vetar (como anunció antes de saberse los resultados) todas las iniciativas congresales de los congresistas demócratas (a pesar de sus mayorías en ambas Cámaras, el Partido Demócrata no tiene los votos suficientes para revertir los vetos presidenciales), a la vez que los sectores más a la izquierda del Partido Demócrata (con tendencias socialista y woke) hagan una oposición radical al Gobierno Trump y descarten alianzas con los congresistas republicanos moderados (no-MAGA). Cantar similar para analizar desde las Gobernaciones.
EEUU desde hoy se juega sus próximas dos o tres décadas. Reagan y su Doctrina neoconservadora pervivieron varias décadas, en buena medida incluso en administraciones demócratas. ¿MAGA (y Trump) podrán dejar su impronta conservadora ―más cerca de American First que de la Doctrina Reagan― para las próximas Administraciones?
Confiemos que el voto primero del Santo Padre conlleve proveer la inteligencia del Espíritu Santo para todos los analizados.
José Rafael Vilar es consultor político.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la línea editorial de Datápolis.bo.
